El Gobierno vasco abre la puerta a la celebración de conciertos en bares y pubs

Miembros de la banda de heavy Fiend de Sestao tocan en un pub de Portugalete.
Miembros de la banda de heavy Fiend de Sestao tocan en un pub de Portugalete. / YVONNE FERNÁNDEZ

Los hosteleros vizcaínos aplauden la redacción de un nuevo proyecto de espectáculos públicos porque «nos garantizaría mayores ingresos»

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

El Departamento de Seguridad del Gobierno vasco trabaja en el impulso de una ley deseada desde hace tiempo por los hosteleros vizcaínos. No han sido pocas las veces que el gremio ha instado a las instituciones, especialmente a los ayuntamientos y a la propia Administración autonómica, que dén un paso similar al emprendido en Asturias, Andalucía y Cataluña. Estas comunidades permiten desde hace varios años a los propietarios de bares, pubs, restaurantes y comercios la celebración de pequeños conciertos, exposiciones culturales e incluso representaciones teatrales para ganar clientes.

Los empresarios vizcaínos han encontrado hasta ahora «una incomprensión, cuando no una fuerte oposición institucional», a la implantación de una nueva normativa. Los afectados entienden que la legislación actual perjudica sus intereses económicos y supone un freno a la posibilidad de mejorar los ingresos en unos momentos de gran debilidad económica por la caída del consumo. Los afectados han censurado otras veces los «repetidos» desencuentros entre las diferentes administraciones a la hora de «dar encaje legal» a un nuevo marco que hasta la fecha sólo autoriza sesiones de música en vivo en grandes recintos y discotecas.

«Con permiso municipal»

Sin embargo, el Departamento de Seguridad ha recogido las pretensiones del sector y tramita desde hace meses la redacción de un nuevo proyecto de ley de espectáculos públicos y actividades recreativas. La consejería dirigida por Estefanía Beltrán de Heredia trabaja con paso firme, pero sin atreverse a avanzar fechas concretas. «La ley tiene sus cauces reglamentarios y no sabemos cuándo se aprobará», subrayan portavoces autorizados. No obstante, advierten de que el nuevo escenario, que «supondrá un cambio rotundo», seguirá dejando la «última palabra» a los municipios. Seguirá recayendo en los consistorios la potestad «de conceder o no» los permisos administrativos que satisfagan las pretensiones de los hosteleros.

Cantera musical

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La celebración de estos eventos son «vitales», según los hosteleros, para sostener el tejido cultural en Euskadi, ya que las bandas necesitan «sitios pequeños para comenzar sus carreras y darse a conocer».
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Asturias, Andalucía y Cataluña permiten conciertos en bares y pubs. Las autoridades catalanas han concedido incluso ayudas a los hosteleros para insonorizar sus establecimientos

Esta polémica se recrudeció a mediados del año pasado después de que un importante número de propietarios de bares y restaurantes de los barrios bilbaínos de Indautxu, El Ensanche y el Casco Viejo hicieran piña y negociaran con diferentes responsables políticos una especie de «tregua» para poder organizar conciertos. «Más que mejorar nuestros ingresos, que también, se trata de dar vida a la ciudad en un momento en que recibimos más turistas que nunca. Hay que dinamizar la vida social y cultural de Bilbao», reconoce Patxi Renteria, propietario de los pubs Iman y Bowie. Pese a todo, su deseo cayó en saco roto y puso sobre la mesa las diferentes sensibilidades administrativas a la hora de abordar este espinoso asunto y determinar a quién le correspondía actuar.

Mientras la Dirección de Juegos y Espectáculos sostuvo que le correspondía al gabinete de Juan Mario Aburto mover ficha y «regular la ordenanza», el Ayuntamiento de Bilbao se escudó en que «no tenía margen para intervenir» y que el establecimiento de los horarios en función de la licencia de cada establecimiento «eran competencia» del Ejecutivo de Vitoria. «No podemos hacer nada», sentenciaron.

Los hosteleros aplauden el paso del Departamento de Seguridad. Consideran la medida ««un gran avance» porque servirá para «legalizar» una situación «irregular que lleva años produciéndose. Ojalá que estemos a un paso de oficializar esta actividad». Pese a la prohibición de realizar sesiones en directo, muchos hosteleros organizaban pequeños conciertos, casi siempre de la mano de grupos locales, sin saber que estaban expuestos a graves sanciones económicas e incluso al cierre de sus negocios. «Ha sido una situación en parte consentida por las autoridades porque en muchas localidades de Bizkaia las respectivas policías municipales han hecho también la ‘vista gorda’», explican.

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