Gernika se enraíza al sufrimiento

Gernika volvió a ser terreno abonado para la reivindicación./Borja Agudo
Gernika volvió a ser terreno abonado para la reivindicación. / Borja Agudo

Un grupo de personas ‘planta’ su cuerpo en la villa foral en un acto de reflexión que pretende impulsar espacios de diálogo en el mundo

IRATXE ASTUI

Más de un vecino de Gernika se quedó este sábado perplejo al ver cómo un grupo de personas semienterraba su cuerpo, como si se tratara de plantas, en las inmediaciones de la céntrica fuente del Mercurio de la villa foral, volcada ya en la celebración del Último Lunes, el mayor escaparate del agro vasco. La acción, enmarcada en los actos conmemorativos del 80 aniversario del bombardeo, respondía al proyecto ‘Cuerpos gramaticales’, impulsado desde el colectivo AgroArte de Colombia y que tiene como fin fomentar espacios para el diálogo y la memoria en el mundo.

«Estamos unidos a través de la tierra porque es donde habitamos, por lo que a través de ella buscamos generar un espacio de catarsis colectiva como una forma de curarnos y solidarizarnos con el dolor y el sufrimiento que viven o han vivido las personas al ser víctimas de asesinatos o desapariciones, como en su momento ocurrió en Gernika», explicaba el joven Jhonatan Ruiz ‘Ghido’, que colaboró en la impactante representación. «De esta manera nos unimos a la historia de este pueblo y a la del País Vasco en general. Juntamos nuestras luchas y convicciones porque esa es nuestra mejor arma de resistencia contra las injusticias», aportó también su compañero Wilmar Botina ‘Boti’. Ambos se hacen llamar por su nombre artístico «porque para nuestras reivindicaciones a favor de la paz y la reconciliación practicamos lo que denominamos ‘hip-hop agrario’», señalaron.

«Seguimos sin aprender»

Al ritual artístico se sumó también la directora del Museo de la Paz, la gernikarra Iratxe Momoitio. Durante su conexión con la tierra, que se prolongó durante unas horas, confesó sentirse «rara, pero a la vez con una sensación de paz que invita a reflexionar sobre lo enraizados que estamos en el mundo y lo poco conscientes que somos de ello», apuntó. «Hay que parar un rato para pensar todas las conexiones que mantenemos entre el pasado y el presente. Por lo visto seguimos sin aprender nada, porque la gente todavía se ve obligada a exiliarse de su país, alejarse de sus raíces, al igual que lo tuvieron que hacer nuestros mayores tras el bombardeo», lamentó Momoitio. El joven Alain Pérez se ‘plantó’ también este sábado en Gernika para participar en la acción «para la reparación simbólica y de resistencia pacífica con dimensión local y global», matizaron los miembros de AgroArte. «Es el momento más reconfortante que he sentido en mi vida», aseguraba el bilbaíno, al tiempo que una compañera impregnaba su cuerpo con aromas de incienso. «Seamos de donde seamos, estamos todos conectados en el mundo. Dejemos de pensar en nosotros solos y seamos más comprensivos y humildes con el resto», propugnó Pérez.

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