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Modelos que pasan de dietas

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La modelo Fluvia Lacerda. / Instagram

  • Mujeres con algo más de carne en los huesos trazan las nuevas formas de la moda, acaparan las portadas de las revistas, y desfilan para los diseñadores más cotizados

Feminidad, erotismo, michelines, pliegues... porque una cosa no quita la otra. Que se lo digan a las 'modelos XXL'. Son las top que trazan las nuevas formas de la moda. Las pasarelas, las portadas de las revistas y los grandes modistos ya se rinden a sus curvas y formas rotundas. Gracias a ellas, el universo del diseño ha comenzado a mirar a la calle. A cuerpos reales, con sus lorzillas. El motivo es tan simple como que la población crece a lo ancho. Si hace 10 años un 13% de los españoles tenía exceso de peso, en 2013 el porcentaje ascendió al 17%, según el Ministerio de Sanidad. Pese a lo que cuelga en los percheros de las grandes firmas, la talla más vendida en España es la 44, que curiosamente es la más difícil de encontrar. Entonces, ¿por qué tanta delgadez en las modelos de hoy?

La inesperada amplitud de miras viene de Estados Unidos, donde más de cien millones de mujeres (la mitad de la población) compra más allá de la 42-44. El negocio es suculento y está en plena expansión: el volumen registrado en todo el mundo por este tipo de ropa se elevó un 4,7 % el último año, según un informe elaborado por 'The NPD Group'. Superó con fuerza el crecimiento del segmento en prendas de vestir en general y de moda femenina, que elevaron su negocio un 0,9% y un 1%, respectivamente. En España, algunas firmas llevan años atendiendo este mercado (Elena Miró, Marina Rinaldi, Adolfo Domínguez, C&A, Superlínea, Persona...), formado por más de cinco millones de mujeres, según el informe económico The Brandery de la Moda en España 2012, donde se asegura que el negocio de las tallas grandes creció en nuestro país un 45% en apenas un año. Diez supermodelos con algo más de carne en los huesos manejan las riendas de una industria que empieza a hacerlas hueco.

Al lujo no le ha quedado otra alternativa que rendirse a los encantos de la modelo norteamericana Crystal Renn.Aunque ha pasado de la talla 44 a la 36 en tres años, gracias a sus generosas y extraordinarias curvas ha posado para los mejores fotógrafos (Terry Richardson, Tom Ford, Patrick Demarchelier, Ellen von Unwerth...) y ha participado en las campañas de algunas de las marcas más exclusivas. Méritos más que sobrados para figurar entre las 50 mejores maniquíes del mundo, según la web Models.com.

Otra de las 'plus size' más cotizadas es Kate Upton (Míchigan, 1992). No le daban trabajo por su figura voluptuosa, hasta el punto de que llegó a sentir complejo por el tamaño de sus pechos. Hoy, protagoniza campañas, portadas y películas. En junio estrenó su tercer film, 'No hay dos sin tres'. Julie Henderson también es la prueba de que no solo triunfan los cuerpos famélicos. Después de graduarse en Marketing por la Universidad de Notre Dame y de hacer sus pinitos como actriz en Broadway, probó suerte en la moda, donde ha trabajado para marcas como L’Oreal o H&M. Aunque la reina de las 'redondas' es Fluvia Lacerda, apodada la 'Gisele Bündchen XL'. Sus raíces latinas e innegable atractivo le han encumbrado a la portada de Vogue Italia o Bust Magazine, entre otras.

Marie Ange Casta, de 23 años y cara angelical, es la alumna aventajada de su hermana mayor, la legendaria Laetitia Casta, de la que le separan 12 años. Cuenta que le dio "el biberon de pequeña" y que "lo hizo muy bien" porque la joven está saludable, rolliza incluso para lo que se espera de una top model. Marie ha participado en dos películas y ha sido imagen de Mango, Vichy, Ralph Lauren y L'Oréal Paris, entre otras marcas conocidas. Si ya su hermana predicó que la curva es bella, Marie Ange va más allá. "Espero -dice- que algún día las pasarelas se llenen de chicas rellenitas". De momento, es solo un sueño.

Robyn Lawley también es el contrapunto perfecto a toda esta obsesión corporal. Nacida en un suburbio de Sídney hace 25 años, esta modelo australiana se dio a conocer internacionalmente en 2011 gracias a una portada en la edición italiana de Vogue. Bajo el lema "cocinar y comer es el mejor regalo de esta vida y yo quiero compartirlo", Lawley triunfa en la red social Tumblr, donde cuelga asiduamente los platos de los que disfruta a diario o en sus viajes. Ha lucido palmito en ropa interior de la mano de Calzedonia o Chantelle y posee, además, su propia firma de moda de baño. "¿Qué hay de apasionante en tener una talla 34? ¿Es porque esa persona exhibe control en un mundo hedonista? ¿O es solo porque es una herramienta de la manipulación que sufrimos? Yo estoy orgullosa de mi cuerpo y de todos mis defectos", apuntaba en una columna en el Daily Beast en el que pedía que se dejase de avergonzar a las mujeres por su talla.

92-76-107. Son las medidas de Laura Wells, otra supermodelo que pasa de dietas. Orgullosa de su cuerpo, viste la 44 -la más vendida en España-, cuenta que cuando era adolescente "solía cortar las etiquetas de la ropa" porque le avergonzaba su talla. Hoy, la moda se rinde a las curvas de esta australiana de ojos verdes. Lo mismo le ocurre a Lizzie Miller, modelo estadounidense de 25 años, de 1,80 centímetros de altura y 80 kilogramos de peso. Apareció en la edición americana de Glamour exhibiendo sin rubor su michelín y generó tal respuesta que propulsó la inclusión de cuerpos más diversos en la industria. Otra de las estrellas de esta galaxia en expansión es Candice Huffine, de 29 años y 90 kilos, que será la protagonista de la próxima entrega del famoso calendario Pirelli en su 51 edición. "Mi presencia en esa publicación, la más glamurosa del mundo, es un signo de que algo está cambiando en la moda", ha celebrado la modelo.

Tara Lynn es otra supermodelo que pasa de dietas. "Perdí 30 kilos en dos años, pero no era sano, estaba hambrienta y siempre me dolía algo. Así que dejé a mi cuerpo en paz". Volvió a engordar y de nuevo fue feliz tras aceptar que nunca tendría la silueta que venden los referentes de belleza. Entró por primera vez en una agencia de modelos el día antes de cumplir 25 años. "Nunca pensé que me dedicaría a esto, porque crecí sintiéndome una mujer grande y acomplejada". H&M la contrató como imagen de baño en 2012. Y su carrera es imparable desde entonces. Hoy no baja de la 42 y es una de las modelos de tallas grandes más solicitadas del planeta.

Algunos siguen sin prescindir de los cuerpos espigados, bordeando incluso la anorexia. La actriz Melissa McCarthy reveló que hasta seis grandes diseñadores renunciaron a vestirla en la gala de los Oscar, prueba de la distancia que prefieren marcar con las mujeres reales. Victoria Beckham explicó que concibe sus diseños para la 34 "porque la mayoría de las mujeres usa esa talla". Y Raph Lauren despidió a Filippa Hamilton, de 23 años, la maniquí adelgazada con photoshop, porque "había engordado demasiado y no entraba en su ropa". De momento, la exspice y los demás pueden permitirse el lujo de vivir en su propia burbuja. En las pasarelas seguirá imperando la delgadez, pero lo que ponen de manifiesto estas jóvenes es que algo está cambiando. Hay más diversidad, más formas de belleza, más amplitud de miras, y sobre todo, más verdad y menos complejos.

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