Futuro y camiones

Aumenta el tráfico en la Supersur

Futuro y camiones
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Roma tuvo desde su fundación un colegio de augures. Lo formaban sacerdotes que anticipaban el futuro de las maneras más llamativas. Leían, por ejemplo, el vuelo de los pájaros como quien lee los periódicos del mes próximo. Imagínense al augur en lo alto del Capitolio, solemne y misterioso, señalando de pronto con su báculo hacia el cielo: «Ese halcón que se aleja por el septentrium indica que las cosechas serán buenas».

Ahora imaginen a un alto cargo de la Diputación junto al túnel de Arraiz, al pie de la Supersur. Su actitud es menos misteriosa y no lleva túnica, sino traje oscuro. Sus palabras siguen siendo imponentes: «Ese Iveco Stralis de 500 caballos que se aleja dirección Santurtzi indica que la recuperación económica va bien».

En la Diputación, por supuesto, disponen de datos más fiables para sustentar afirmaciones semejantes. Pero en Roma el augur también estaría al tanto de si se habían dado plagas o heladas. Habría que preguntarle a Mary Beard, pero es probable que a las grandes civilizaciones nos agrade esa concreción tangible del augurio, ese sentirse respaldado, además de por la estadística, por la fenomenología.

Este año el tráfico de la Supersur ha crecido casi un 7%. Estamos ya por encima de los 14.000 vehículos diarios. El dato queda lejos de los 24.000 que justificaron la construcción de la madre de todas las autopistas. (Costó más de 900 millones, acuérdense.) Pero es que en 2011 por la Supersur pasaron solo 11.000 vehículos al día. José Luis Bilbao reconoció entonces el fiasco, pero insistió en que se trataba de una infraestructura «para toda la vida». Le faltó señalar al cielo con su makila desde el balcón del palacio foral: «¡Mirad esa gaviota!»

A la Diputación hay que reconocerle la coherencia en el augurio. En 2011 achacó a la crisis el escaso tráfico de la Supersur: el hundimiento económico afectaba a la circulación de vehículos, muy especialmente la de los camiones, el público objetivo de la nueva infraestructura. Del mismo modo, ahora interpretan la subida en el tráfico como una señal de que la economía se está recuperando bien. Son buenas noticias. Para el país y también para la videncia. Llegado el caso, uno puede hasta creer que el vuelo de un halcón signifique algo. Lo indignante sería que el vuelo de otro halcón en dirección contraria significase exactamente lo mismo.

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