¿Funciona el botón del pánico en los Bizkaibus?

Vista de una cámara de seguridad en uno de los paneles de control de un Bizkaibus durante la prueba de EL CORREO./FERNANDO GÓMEZ
Vista de una cámara de seguridad en uno de los paneles de control de un Bizkaibus durante la prueba de EL CORREO. / FERNANDO GÓMEZ

EL CORREO pone a prueba el pisón, una alarma contra las agresiones que ha sido cuestionada. Conclusión: funciona, pero no siempre a la primera

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

¿Funciona el pisón en los autobuses de Bizkaia? El botón del pánico, un recurso para la seguridad de los conductores frente a las agresiones, está en el epicentro de la polémica. Comenzó el pasado miércoles en las Juntas Generales. La apoderada de Podemos Nuria Atienza y el diputado de Transportes, Vicente Reyes (PSE), se enzarzaron en una agria discusión sobre si la alarma funcionaba o no en los bizkaibuses. La formación morada reclamó una revisión de todos los vehículos, una idea que obtuvo el respaldo del Grupo Mixto y el PP. Sin embargo, desde el área de Transportes y desde la bancada socialista les pidieron que no jugaran «a sembrar la duda».

Sólo 48 horas después, Podemos lanzó un órdago mediático con la difusión de un vídeo donde «demostramos que el botón de seguridad no funciona en toda la flota» y que «no son casos puntuales». La juntera había subido el jueves a las líneas 3136, 3137, 3115, 3515, 3340 y 3917 y había solicitado a los conductores que probaran el pisón. «No hay respuesta al otro lado. No nos escuchan», asegura en una grabación Nuria Atienza, donde se observan las dudas de los chóferes sobre el sistema. Transportes replicó a Atienza con una nota pública: «Desconoce completamente el funcionamiento del pisón, que sí está operativo pero no da ninguna señal en el bus precisamente porque un botón del pánico no debe hacerse notar». Un portavoz del mismo área insistía en que los avisos estaban llegando de forma correcta a la central, «desde donde escuchan lo que pasa en el autobús ».

«Pequeñas cuestiones no deberían generar inquietud. Lo importante es que el sistema funciona» Vicente Reyes. Transportes

«Nos alegramos de que se hayan dado tanta prisa para llegar a la prueba con todo arreglado» Nuria Atienza. Podemos

«Falta completar la formación de una parte de la plantilla de conductores» Los técnicos

Ese mismo viernes EL CORREO plantó al diputado de Transportes la posibilidad de testar en persona el sistema para arrojar luz sobre el embrollo. Un redactor elegiría al azar algunas líneas de una de las principales concesionarias, EMB, y otro periodista se desplazará al centro de control, situado en Aparkabisa, para comprobar que saltaba la alarma y llegaba el sonido. Vicente Reyes aceptó el reto sin persárselo un segundo. La cita: el lunes, a las 11.30 horas, en una de las paradas más concurridas de Bizkaibus, la de Hurtado de Amézaga. Sólo una condición, que el redactor vaya acompañado del jefe de Tráfico, Jesús Herrero, porque de otro modo los chóferes podrían negarse a activar el botón. Al final, acudirá también José Luis Pizarro, gerente de Etra Norte, la firma que ha instalado el sistema.

En su contexto

335
autobuses de Bizkaibus recorren el territorio histórico de punta a punta. Hay 114 líneas diferentes
30 nuevos en un año
El área de Transportes, Movilidad y Cohesión Territorial adquirió el año pasado 30 vehículos nuevos tras una inversión de ocho millones de euros. Llegan con todas las medidas de seguridad instaladas de serie, mientras que en el resto de la flota se van colocando mejoras como el sonido. El 58% de los buses disponen también de cámaras de seguridad. Todos llevan pisón.
85,2
millones de euros es la inversión anual de la Diputación para 2018, un 1,47% más que el año anterior.
Un coste elevado
106,8 millones de euros fue el coste total del transporte vizcaíno en 2017. El servicio de Bizkaibus siempre resulta deficitario, ya que el billetaje no cubre las necesidades.

La prueba empieza con puntualidad. La primera línea es la 3122, Bilbao-Repélega. La conductora espera con el bus vacío hasta las 11.45, la hora de partir. El vehículo es de los nuevos y está dotado de cámara de seguridad, un avance presente en el 58% de la flota. Si el pisón funciona, no sólo podrán escucharnos sino también vernos. «La cámara está grabando las 24 horas, pero conecta con la central si se da la alarma», puntualiza Pizarro. La conductora presiona con destreza un botón que preferimos no situar con exactitud por seguridad. Debe dar dos golpes consecutivos, de manera que se eviten alarmas por impactos fortuitos. Una fina línea en la pantalla cambia de color. Es la señal de que el sonido se ha activado en todo el vehículo. Al otro lado, en la central, se escuchan nuestras voces «con una señal que llega de forma entrecortada, difícilmente comprensible, pero que se aclara cuanto quien habla está más cerca del conductor». El pisón ha cumplido y en el ordenador del técnico de control ha aparecido una sirena roja y suena una alarma. La incidencia goza así de total prioridad. Probamos otra forma de comunicar, desde la propia consola del chófer y abriendo el micrófono anexo. «Esta vez el sonido es muchísimo más nítido y se escucha bien», apunta el redactor desde la sala de control.

«Este número no existe»

La segunda prueba se realiza en la línea 2314 con destino a la UPV. El autobusero acaba de terminar su trayecto y hay que esperar al cierre de la recaudación y al reinicio del sistema. Mientras revisa las cuentas, recuerda que «hace muchos años» tuvo que apretar el pisón, pero evita entrar en detalles. Y es que esta medida de seguridad comenzó a funcionar hace años, cuando la señal llegaba por radio a la central. Pero los repetidores desaparecieron de los montes y se apostó por la telefonía móvil, que ofrece más ventajas pero tiene inconvenientes, como la dependencia de la cobertura. Después de adecuar previamente el asiento para poder llegar al botón, el pisón vuelve a funcionar.

Un vehículo de la línea 3247, el centro de control de Aparkabisa, el punto donde llegan las alarmas y una cámara de seguridad interior. . / JORDI ALEMANY | FERNANDO GÓMEZ

Una manifestación de jubilados corta el flujo de autobuses, un cambio previsto en la agenda del día, de esos que gestiona también el técnico que está en el control de Aparkabisa. Pizarro bromea con la posibilidad de chequear también a un Bilbobus, porque están dotados con un sistema idéntico. Cambio obligado de parada. En Gran Vía subimos a la 7745, que va a Santurtzi. La primera llamada de emergencia da error y se escucha una voz familiar: «Movistar le informa que ese número no existe». «Son los teléfonos de las pruebas de nuestros técnicos», justifica Pizarro. El conductor presiona el pisón y no salta a la primera. «Dale con una cadencia más rápida», le explica Jesús Herrero, el jefe de Tráfico. Ahora sí. En el tercer bus ha costado, pero finalmente también ha funcionado.

«Han trabajado todo el fin de semana para que funcione»

«Para llegar al lunes han estado trabajando durante todo el fin de semana los técnicos de Etra Norte, y ellos no vienen los sábados y domingos. Reforzaron ya el viernes a la tarde para probar durante las noches. Se han hecho inspecciones en muchos vehículos. En mi bizkaibus, por ejemplo, no funcionó el sábado ni el pisón, ni la llamada normal, ni la de emergencia. Tenemos un listado de buses donde todavía fallaba ese día», explica Jorge Reguero, miembro del comité de empresa de EMB. «Yo soy responsable de seguridad y he trasladado muchas veces a la empresa este problema. Llevo 14 años trabajando y el pisón funcionó siempre hasta que se cambió el sistema a principios de 2015. No entendemos que Transportes no haya pedido responsabilidades a la empresa en tres años». Elisa Gómez, de LAB, refrenda los problemas con el ejemplo concreto de un vehículo inspeccionado en Kabiezes el sábado. Óscar Bajo, presidente del comité de EMB, de UGT, confirma los problemas, pero sólo ha detectado «casos aislados» en los últimos dos meses. «Cualquier cambio se nota al principio».

La prueba de EL CORREO concluye que el pisón, con alguna pequeña incidencia, acaba funcionando. La pregunta es inevitable: ¿Qué pasó entonces en el vídeo que distribuyó Podemos?, ¿por qué falla allí en seis unidades distintas? «Sufrimos una caída técnica de poco más de una hora», sueltan Herrero y Pizarro al unísono. ¿Una casualidad? Explican que «el audio sólo funciona desde la última semana de febrero» y reconocen que falta completar la formación de parte de la plantilla. En cambio, dos centrales sindicales, ELA y LAB, insisten en que «el pisón no ha funcionado desde principios de 2015 y el pasado fin de semana todavía fallaba. Tenemos listados de líneas afectadas el sábado».

A juicio de Vicente Reyes, diputado de Transportes, «pequeñas cuestiones técnicas no deberían generar alarma porque lo importante es que el sistema funciona y que está instalado en toda la flota. Además, mejora notablemente la seguridad de conductores y usuarios, y facilita mucho el acceso de personas con discapacidad visual». La prueba de EL CORREO arroja algo más de luz sobre el asunto, pero quizá no sea el punto final. «Tras las seis comprobaciones del jueves, el viernes grabamos otras dos. No cambiaba el color de la pantalla. Es decir, no funcionó. Nos alegramos de que se hayan dado tanta prisa para llegar al lunes con todo arreglado. Hemos obligado al diputado a que se mueva y es un éxito de los trabajadores y los sindicatos. Nosotras sólo nos hacemos eco de sus demandas», canta victoria la apoderada de Podemos Nuria Atienza.

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