El boom de los hoteles en Bilbao: 1.000 habitaciones más

Sercotel abrirá un establecimiento con capacidad para 61 habitaciones a finales de 2018 en la antigua residencia de los jesuitas.
Sercotel abrirá un establecimiento con capacidad para 61 habitaciones a finales de 2018 en la antigua residencia de los jesuitas. / Borja Agudo

El desembarco inminente de seis nuevos establecimientos avala el momento dulce que vive el sector. Estos son los principales rasgos de su resurgir

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

En el mundo de los negocios, el Bilbao que usted ve hoy no existe. Los grandes inversores ya tienen sobre la mesa el ‘dibujo’ de una nueva ciudad, con una Termibus acabada y con el TAV que llega soterrado y flamante al centro de la villa, dejando sobre él una suculenta explanada de terreno libre... Y, junto a este esbozo, números, muchos números que pueden servir para sustentar o desechar sus intenciones de asentarse en la capital vizcaína.

Ahora mismo, las cifras les cuadran a las cadenas hoteleras que han puesto sus ojos en Bilbao, una plaza que este año intentará rebasar la meta mágica del millón de visitantes y que no contempla este hito como un pico de sierra aislado. Al calor de este prometedor panorama, al menos seis empresas van a desembarcar en la ciudad con sus hoteles y unas cuantas más están a punto de dar el ‘sí, quiero’. «Su incorporación pondrá unas mil habitaciones más», indica Álvaro Díaz-Munío, presidente de Destino Bilbao, la asociación que concentra más del 90% de la oferta hotelera de la villa, con 26 establecimientos de tres estrellas para arriba.

Esto supondrá un incremento del 25% en el número de habitaciones, que actualmente supera las 4.000 si sumamos las de los hoteles de todas las categorías y las pensiones, según datos del Eustat correspondientes a este mismo verano. Ahora hay 72 hoteles y pensiones censados, 23 de ellos con tres o más estrellas, que previsiblemente será la gama que se ampliará con los recién llegados.

Este frenesí hotelero «está justificado ahora mismo», valora Díaz-Munío, quien considera que es síntoma de que Bilbao «se convierte en una ciudad de referencia». Según indica, los hoteles bilbaínos están viviendo «un buen momento», llenando habitaciones a precios razonables, no con aquellas tarifas «ridículas y peligrosas» con las que tuvieron que trabajar años atrás para capear el temporal de la crisis.

Establecimientos reformados

Sin embargo, alerta de que esta «euforia» puede no tener «sostenibilidad en el tiempo», de modo que la ciudad corre el riesgo de saturarse de hoteles, algo que, a su juicio, no conviene ni a los clientes -«porque se baja la calidad»- ni, por supuesto, a los empresarios hoteleros, que se acaban de recuperar de los estragos del ‘efecto Guggenheim’, cuando se abrieron tantos negocios que luego no había tarta para todos. Para remontar esta situación han hecho falta «años y años»... y también que confluyesen una serie de factores de distinto signo, que han hecho que el sector hotelero de Bilbao vuelva a vivir ahora mismo una época dorada que se ha convertido en reclamo para las cadenas turísticas. Estos son los principales rasgos del resurgir del sector.

Para sobrevivir a la crisis desatada tras explotar la burbuja del ‘efecto Guggenheim’, los hoteles bilbaínos tuvieron que ponerse las pilas. En un mundo cada vez más competitivo, con influyentes e implacables portales ‘online’ de viajeros poniendo notas, no se podían dormir en los laureles. Así, destaca el presidente de Destino Bilbao, muchos tuvieron que hacer arriesgados equilibrios financieros: tenían que bajar los precios, pero a la vez lograr dinero, endeudándose, para acometer reformas. Según explica Díaz-Munío, todos los hoteles significativos de Bilbao han sido remozados en los últimos años. «Sólo quedan dos con proyectos pendientes, pero que se ejecutarán de aquí a final de año», avanza.

La amenaza terrorista

El miedo a ataques terroristas en ciudades como París o Londres, focos turísticos de primer orden, ha influido en el incremento de viajeros que visitan Bilbao. Puede sonar pretencioso apuntar que la villa es una ‘alternativa’ a estos destinos, pero lo cierto es que un rosario de ciudades europeas -no sólo la capital vizcaína- han empezado a recibir más visitantes. «La situación que viven allí ha atraído gente a lugares que son percibidos como destinos seguros. Y, aunque hay competencia, Bilbao encaja en ese grupo», explica el presidente de Destino Bilbao.

EN CIFRAS

90%
es la ocupación que los hoteles bilbaínos esperan lograr en agosto con la Aste Nagusia. El mes de julio también ha sido muy favorable, con cifras que han superado el 80%.
6,7%
es el incremento de entradas hoteleras en la villa en los cinco primeros meses de este año.

LA CLAVE

Mejores vías de entrada

La entrada de viajeros se verá favorecida por el TAV, la futura Termibus y las nuevas rutas aéreas

El trabajo de las instituciones

Díaz-Munío no quiere parecer complaciente, pero admite que el Gobierno vasco, la Diputación y el Ayuntamiento han ayudado mucho al despegue del sector. Han hecho bien «los deberes». Tal y como explica, se notan sus esfuerzos por atraer el turismo, sobre todo en épocas que tradicionalmente eran muy flojas a nivel de ocupación. «Cada año tenemos mejores resultados en invierno. De hecho, aunque el mes de mayor ocupación sea agosto, el más rentable es octubre», apunta.

Tener un flujo más constante de clientes -los congresos son vitales en este sentido- ha sido vital para garantizar la superviviencia y la buena marcha de los hoteles. Los eventos internacionales, como el BBK Live, son otros impulsores del sector, que está encantado de llenar su agenda con este tipo de acontecimientos. De hecho, ya piensan en 2020, cuando Bilbao será una de las trece sedes de la Eurocopa, lo que se traduce en mucha publicidad para el ‘botxo’ y en muchos visitantes.

El 'boom' de los hoteles se dispara en San Sebastián, pero no toca a Vitoria

El ‘boom’ hotelero no va a afectar de igual manera a las capitales vascas. Mientras que en Bilbao, que ya cuenta con 72 establecimientos, se espera la llegada inminente de media docena, en Donosti, donde según el Eustat hay 136 negocios, las nuevas incorporaciones casi triplicarían a las previstas en la capital vizcaína: «Tienen sobre la mesa 16 nuevos proyectos -desvela Álvaro Díaz-Munío, presidente de Destino Bilbao-. Van a llegar grandes compañías y el giro va a ser total... Pero el caso de San Sebastián es distinto al de Bilbao: tiene mucho turismo extranjero, están muy cerca de Francia y por eso siempre ha habido mucha oferta». Sobre las dudas de si 16 nuevos hoteles no desequilibrarán el sector, que ya ‘sufre’ la proliferación de pisos turísticos y hasta de furgonetas y barcos que se alquilan por noches, Díaz-Munío se muestra tranquilo. «En San Sebastián siempre han exhibido un ‘músculo’ que nosotros no hemos tenido, avanza». Por eso, pueden poner las habitaciones «al doble de precio» que en Bilbao, a pesar de que en nivel de calidad de la villa «no le tiene nada que envidiar, si exceptuamos un par de conocidísimos hoteles».

La efervescencia de San Sebastián tiene en Vitoria la otra cara de la moneda. La capital alavesa ha ido perdiendo en los últimos años algunos de sus establecimientos más míticos, que no han sido reemplazados. Cuenta con 38 alojamientos, once de ellos de tres estrellas para arriba. Ni cadenas ni particulares se han interesado y actualmente no hay ningún proyecto a la vista a pesar de que las cifras de turistas -y de pernoctaciones- aumentan cada año. Entre las razones que pueden explicar esta sequía de iniciativas hoteleras están la que siempre esgrime el Ayuntamiento: faltan buenas conexiones de transportes.

El pasado mes de junio, el Consistorio vitoriano lanzó un masterplan -con más de una veintena de medidas y proyectos- para relanzar la ciudad. Entre ellas se apuntaba la posibilidad de convertir la sede del Banco Santander de la calle Arca, junto a ‘El Caminante’, en un hotel «singular». Una idea a la que, de momento, no se ha dado forma.

Mejores transportes

Hay que atraer turistas, pero también traerlos. Y está claro que, por muchos alicientes que tenga una ciudad, si no cuenta con unas buenas comunicaciones, no hay nada que hacer. Así, el crecimiento del aeropuerto de Loiu ha sido un factor decisivo para la llegada de turistas a Bilbao. El año pasado batió su récord anual de pasajeros al registrar un 7,5% más de usuarios que en el ejercicio anterior: en total, 4,5 millones pasaron por la terminal a lo largo de 2016, 300.000 personas más que en 2015. Con estas espectaculares cifras, se pulverizó el récord del aeródromo, registrado en 2007, cuando se contabilizaron 4,2 millones de pasajeros. Cada nueva conexión es una vía de entrada de turistas. Hasta se acaricia ya la posibilidad de vuelos transoceánicos, con la aspiración de la compañía Norwegian de habilitar un Bilbao-Boston en unos tres años.

La mejora en los transportes también se refiere al bus y al tren. Así, la nueva Termibus de Garellano, que estará terminada en 2019 y costará 22 millones de euros, moverá a cinco millones de pasajeros al año, más que el aeropuerto. Se prevé que sea una de las más modernas de España, y también una de las más utilizadas. Y, para los visitantes que prefieran recalar en Bilbao por tren, el TAV -que llegará a la capital vizcaína dentro de cinco años- será un aliado de primera. Según ha apuntado la Confederación Española de Agencias de Viajes, la alta velocidad «dispararía totalmente la llegada de turismo a Bilbao y a todo Euskadi».

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