Forenses de la defensa declaran en el juicio por el crimen de San Adrián que la mujer pudo asfixiarse sola

Un momento del juicio por el crimen de San Adrián. /LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Un momento del juicio por el crimen de San Adrián. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El dictamen de los médicos respalda la versión del acusado, que se contradice con los resultados de la autopsia que achaca el fallecimiento a causas «violentas y homicidas»

EFEBILBAO

La autopsia del cadáver de la mujer de 51 años, a cuya pareja se le juzga por un delito de asesinato en la Audiencia de Bizkaia, descarta que la muerte de Arantza P. se produjera de forma accidental, tal y como mantiene el acusado, y apunta a un origen «violento y homicida». Sin embargo, dos médicos forenses de la defensa han planteado la posibilidad de que se asfixiara ella sola en su casa del barrio bilbaíno de San Adrián.

La defensa pide la absolución del hombre para el que las acusaciones -Fiscalía, acusación particular y popular, y Abogacía del Estado- solicitan penas que oscilan entre los 20 y 25 años de prisión, al estimar que se trata de una muerte natural. El fallecimiento se produjo la noche del 23 al 24 de julio de 2016 en el domicilio de la mujer, donde vivía con su madre, de avanzada edad y con problemas de movilidad.

Esa noche también estaba en la casa el acusado, que mantenía una relación sentimental con la mujer desde tres décadas antes. Ambos eran toxicómanos y bebedores de alcohol. En el caso de la víctima, también padecía cirrosis hepática y enfermedades relacionadas con la salud mental.

Según la versión del hombre, sobre las doce de esa noche la madre estaba en su habitación, él también se retiró a dormir y la mujer se quedó en la sala viendo la televisión. Cuando el acusado, de 49 años, se despertó a las 9:30 horas del día siguiente, la encontró muerta, siempre según su declaración.

Convulsiones y asfixia

Como apoyo a su versión, dos forenses, llamados por la defensa para declarar en la cuarta sesión del miércoles de este juicio con jurado popular, planteaban la posibilidad de que la mujer se asfixiara ella sola, al convulsionar tras quedarse inconsciente por una mala metabolización de la gran cantidad de fármacos que ingería, todos ellos pautados por personal sanitario. Por ello, los forenses han afirmado que en este caso «no se puede emitir un dictamen rotundo, ni decir a ciencia cierta lo que ha pasado. La causa de la muerte pudo ser accidental u homicida«.

Por su parte, la forense del Instituto Anatómico ha declarado que, por la coloración que tenía el cadáver, por las marcas «digitadas» que presentaba en la cara y por las lesiones detectadas en la cavidad bucal «no cabe la posibilidad de una muerte accidental». Según ha destacado, la víctima falleció «por sofocación» cuando alguien le obstruyó las vías respiratorias «con cierta intensidad y durante un espacio de tiempo«.

El juicio continúa este juevescon el visionado de videos y la práctica de otras pruebas. El viernes no hay sesión y el próximo lunes se procederá a la lectura de los informes finales.

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