Finaliza la huelga de las residencias vizcaínas tras casi dos años de conflicto

Manifestación en Bilbao de las trabajadoras de residencias. /Manu Cecilio
Manifestación en Bilbao de las trabajadoras de residencias. / Manu Cecilio

ELA votó ayer poner fin a la protesta tras más de 350 jornadas de paro después de la adhesión al preacuerdo de dos patronales del sector

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

La huelga de las residencias, uno de los conflictos laborales más hondos y dilatados, ha llegado a su fin. El acuerdo que la principal patronal del sector, Gesca, alcanzó con ELA, el sindicato mayoritario, el pasado 26 de septiembre, sólo requería de la adhesión de una segunda asociación empresarial. Lares, con un 27,26% de la representación, ha confirmado finalmente su respaldo, según ha podido saber este periódico. Todo apunta a que el tercer portavoz de la patronal, Elbe, se sumará en los próximos días. La firma del convenio, que empezó a negociarse el 30 de octubre de 2015, será posiblemente a finales de esta semana o a principios de la próxima. Acaba así una huelga de 23 meses, con más de 350 jornadas de paro, y donde se han vivido capítulos graves de desatención a los dependientes, según constató la inspección foral, el Ararteko, y las propias patronales. Los diez mil mayores que despiertan a diario en los 150 centros repartidos por Bizkaia respiran desde ayer aliviados.

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EL CORREO, que a principios de mes adelantó el preacuerdo entre Gesca y ELA, ha tenido acceso a las condiciones pactadas para un colectivo de unas 5.000 gerocultoras. El convenio, que se firmará de forma inminente, tendrá una vigencia hasta 2020 y la subida salarial de las cuidadoras irá 'in crescendo'. Este mismo año cobrarán 40 euros mensuales más a partir de octubre, en 2018 la subida sería del 3%, un año después el 3,3% y en 2020 del 3,9%. En total, 140 euros más en cada una de sus 14 pagas. Las novedades introducidas en el acuerdo para la adhesión de las dos últimas patronales son pequeñas y tienen que ver con la cobertura de las bajas.

Hay otros apartados de sus nóminas donde las gerocultoras notarán el acuerdo. El plus que cobran por los domingos pasará de 1,7 euros a 2,75 euros por hora trabajada. También la nocturnidad experimentará una leve mejoría, difícil de extrapolar a todo el colectivo porque se calcula con una fórmula matemática. Las horas, tal y como avanzó este diario, se irán acercando progresivamente a las 35 semanales que disfrutan los funcionarios en lugar de las 1.698 actuales, 106 menos. Alcanzarán las 1.592 horas una vez terminada la vigencia del convenio: en 2022. Y entre ellas estarán incluidas una veintena para formación y unas 75 anuales correspondientes a los descansos rutinarios. También mejora la cobertura de bajas por accidente y enfermedad profesional.

A juicio de ELA, los geriátricos se verán obligados a contratar más personal por la reducción de la jornada anual, «lo que mejorará los ratios». Ese caballo de batalla, el número de trabajadoras que hay por dependiente, ha experimentado grandes avances en los últimos meses. Desfasados desde los años 80, tanto las Juntas como el Parlamento vasco han respaldado su actualización. «La falta de manos», un mal común en los centros que se agudizó durante los paros, desembocó en algunos capítulos graves de desatención a los mayores.

«Maltrato institucional»

Así lo constataron hasta tres informes diferentes desvelados por este diario. El primero, publicado en septiembre de 2016, llevaba el membrete de la propia Diputación y se refería a los paros celebrados entre el 8 y el 14 de junio. «Podemos estar ante situaciones de maltrato institucional», lamentaba en aquel documento interno el director de Promoción de la Autonomía Personal, Sergio Murillo. Diabéticos que no recibían la alimentación correcta, insuficientes cambios de pañal, retrasos a la hora de comer y de acostarse e inmovilizaciones excesivas. La Diputación impulsó un incremento de los servicios mínimos, que pasaron en septiembre de 2016 de una cobertura que oscilaba entre el 50% y el 60% a una que variaba del 70% al 80%. La patronal Lares solicitó que se elevaran hasta el 100% y admitió que la atención resultaba «insuficiente» todo el año. «El 80% actual, más pronto que tarde causa episodios de maltrato, incluso graves, que pueden resultar irreversibles para los usuarios», reveló en un documento remitido al gobierno vasco. Incluso el Ararteko recibió «varios casos» de «cuidados insuficientes» que provocaron «una rápida respuesta de la Diputación» y sanciones en los geriátricos.

La normalidad llegará en breve a los centros de dependientes. Tras dos años de pegatinas y megáfonos, la mesa de la que debe salir el próximo convenio sectorial se reunirá en unos días. Será una cita formal y de redacción del texto ya que las condiciones están claras. La Diputación reactivará en el consejo de Gobierno de los martes la concertación, el reparto de una tarta de casi 3.000 plazas concertadas (ahora son 2.880 y serán 2.980 en 2018). Bizkaia paga por cada una 81 euros al día, y 85 por cuidados especiales. A mediados de septiembre decidió congelar esa subvención. «Si no hay mayores costes laborales, no tiene por qué subir», expresó Sánchez Robles. La única incógnita es si hay alguna cláusula sobre ese aspecto que haya facilitado un acuerdo que se ha hecho esperar mucho más allá de lo razonable.

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