Fiesta y reivindicación

Izaskun Alonso, Juan María Aburto, Itziar Urtasun, Afaf El Haloui, Amalur García y Óscar Fernandez Monroy./JORDI ALEMANY
Izaskun Alonso, Juan María Aburto, Itziar Urtasun, Afaf El Haloui, Amalur García y Óscar Fernandez Monroy. / JORDI ALEMANY

El centro Miribilla Ikastetxea, con el proyecto 'Miribilla's rules', recibe el premio de cooperación al desarrollo 'Bilbao Norte-Sur'

TXEMA SORIA

El salón árabe del Ayuntamiento de Bilbao fue durante unos minutos un espacio en el que hubo fiesta y reivindicaciones sociales. El alcalde, Juan María Aburto, entregó el premio de cooperación al desarrollo ‘Bilbao Norte-Sur’ al centro Miribilla Ikastetxea, que trata de impulsar la convivencia entre los miembros de la comunidad escolar y el barrio a través de la música y el canto con el proyecto ‘Miribilla’s rules’. Con este premio se reconoce la iniciativa de los centros educativos que dedican parte de sus horas lectivas a la formación de valores, especialmente en el ámbito de la solidaridad, la interculturalidad y la defensa de los Derechos Humanos.

El alcalde de la villa, en su versión más cariñosa y cercana, se detuvo a charlar con los niños del colegio bilbaíno, donde comparten aula jóvenes procedentes de 24 países y con siete religiones distintas, que se acercaron al consistorio a recoger el premio obtenido. «Todos sois diferentes -comenzó el primer edil- pero es más lo que os une que lo que os separa. Queremos y debemos ser capaces de vivir en igualdad». En su intervención remarcó dos ideas claves, que la diferencia es una riqueza y que Bilbao es una ciudad de valores.

Su discurso fue respondido por Izaskun Alonso, directora del centro bilbaíno, y dos de las madres de los chicos presentes en el salón, Afaf El Haloui y Amalur García, que tras agradecer la entrega del galardón señalaron que el Ayuntamiento debía pasar de las palabras a los hechos. Pidieron a los concejales presentes que arreglaran las aulas del centro, que hacen aguas en los días de lluvia, y que contrataran a más profesionales encargados de la integración y mediación. También señalaron que la mejora de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala, donde viven la mayoría de las familias, debía ser una prioridad. La fiesta la pusieron los pequeños, que cantaron y bailaron la canción ‘Atanbora’ ante la sonrisa cómplice de padres, profesores y autoridades locales. La música fue cosa de los guitarristas Casimiro Amaya y su hijo Paulino Amaya, de la Asociación Kaledor Kayiko.

Al acto, que comenzó con el aurresku de honor, se acercaron parte de los ediles de la corporación bilbaína, Itziar Urtasun, Nekane Alonso, Gotzone Sagardui, Koldo Narbaiza, Iñigo Pombo, Yolanda Díez, Luis Eguiluz, Óscar Fernández Monroy, Carmen Carrón, Amaia Arenal, Samir Ladhou y Bruno Zubizarreta. Estuvieron Amaia Iguaran, Lidia Kinson, integrante del consejo local de inmigración, y profesores como Covadonga Gumiel, que era la directora en el momento que comenzó el proyecto, Idoia Eguiraun, Ana Martín, David Aguayo o Begoña Lasa.

Se acercaron María Silva, Irune Uria, Mari Carmen Isabel, Olatz Malaxetxebarria, Samira El Jamali, Aicha Laaouina, Ruth Montoya, Chelo Esteban, Asun Zorrilla, secretaria del centro de estudios, Basilisa Nchama, la joven Mansueta Nguema y Tete Barrieah-B, autor del vídeo proyectado en el evento. Entre los niños que se acercaron estaban Yasine Malaxetxebarria, Tarek Ahed Messaud, Debora Gasarra, Noelia Ara, Omaina Laglaiti, Alejandro y Adán Amaya.

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