El feto hallado en la planta de residuos de Artigas murió en el parto, lo que descarta el homicidio

Ertzainas se dirigen al interior de la planta donde fue hallado el feto./Luis Calabor
Ertzainas se dirigen al interior de la planta donde fue hallado el feto. / Luis Calabor

El bebé, de sexo masculino, nació muerto fuera de un hospital y el cadáver fue arrojado a un contenedor verde, según concluye la investigación

AINHOA DE LAS HERAS

El bebé hallado sin vida en una planta de tratamiento de residuos del monte Arraiz el pasado 5 de julio, había fallecido durante el parto, según ha concluido el informe forense. Esta hipótesis descarta que se tratara de un homicidio, como se llegó a barajar en un primer momento, ya que la criatura nació muerta y el cadáver fue arrojado a la basura, según ha podido saber este periódico, por lo que el caso previsiblemente se archivará. Se descarta también que el alumbramiento se produjera en un hospital, ya que el cordón umbilical del feto estaba rasgado, no cortado o anudado.

Una empleada de la planta de Tratamiento Mecánico Biológico (TMB), ubicada en Camino de Artigas, junto a la incineradora de Zabalgarbi, encontró al feto en una cinta transportadora cuando separaba manualmente los residuos, sobre las diez y media de la mañana de aquel día. Junto al recién nacido había un trapo con el que probablemente había estado tapado. De inmediato se detuvo el proceso, al tiempo que los responsables llamaban a la Ertzaintza. Agentes de la Policía Científica y de investigación criminal se desplazaron hasta el monte Arraiz para comprobar el hallazgo.

El feto, de sexo masculino, presentaba signos de violencia, entre ellos un golpe en la cabeza. Según la autopsia, estas marcas se produjeron post-mortem, probablemente debido a la compresión que se realiza en el interior de los camiones de basura o al ser depositado el cuerpo en un foso. Fueron estudios posteriores al microscopio los que revelaron que el fallecimiento se había producido durante el parto, y no después.

En la intimidad

En la TMB se recibe basura doméstica de diez municipios vizcaínos, entre ellos Bilbao y Basauri, en unos 50 camiones al día, por lo que resultaba casi imposible averiguar en que localidad había sido recogido el bebé. La Ertzaintza sospecha que la madre dio a luz en la intimidad, después de un embarazo a término, entre los días dos y tres de julio y, ella o algún allegado, arrojó al bebé ya muerto en un contenedor verde, de los que acumulan residuos sólidos urbanos.

En un primer momento, cuando se barajaba el móvil del homicidio, ya que el abandono de un bebé vivo se encuadraba en esta calificación penal, la Policía autonómica llegó a pedir la colaboración de posibles testigos para intentar dar con la identidad de la madre. Varias llamadas fueron investigadas. Los policías intentaron también localizar a través de los hospitales a alguna mujer embarazada que hubiera tenido complicaciones después de un parto no asistido. Se probó también la identificación a través del ADN con la sangre contenida en el cordón umbilical, una vía empleada con éxito en un caso similar.

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