Feministas y residentes abogan por hacer de la comisaría de la Cantera una Casa de la Mujer

Vista del edificio de Bastida en la plaza de la Cantera/M. CECILIO
Vista del edificio de Bastida en la plaza de la Cantera / M. CECILIO

Celebran unas jornadas para definir «un punto de encuentro» con talleres y cursos a medio camino entre Zabala, San Francisco y Cortes

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

«Creemos que el edificio de Bastida en la plaza de la Cantera sería el lugar perfecto para convertirlo en la Casa de las Mujeres de los barrios altos. Queda además en un punto cercano a los tres: San Francisco, Cortes y Zabala». Susana Andino, portavoz del colectivo feminista Galtzagorri, defiende la conversión de la actual comisaría en «un punto de encuentro» similar a los existentes en Basauri, San Sebastián o Ermua, por citar tres casos. «Buscamos un espacio donde las mujeres puedan tejer redes, apoyarse unas a otras y compartir problemas comunes». La iniciativa, concretan sus promotores, se traduciría en talleres sobre cómo hacer frente a la violencia machista, organizar salidas, la proyección de películas y la celebración de charlas.

Las mujeres de esta zona, una de las más castigados de la villa y «con una tasa de paro insorportable», encontrarían así «un sitio amable» donde enfrentar algunos de sus problemas cotidianos. Del mismo modo, ‘Koloretxe’, como se han apresurado a bautizarla, «será también una herramienta para luchar contra la pobreza y el racismo, asesorando a quien lo necesite». «Sabemos dónde derivar a quienes necesitan un determinado recurso. Una característica de Zabala, Bilbao La Vieja y San Francisco es que hay muchas ONG y servicios asistenciales, pero es un mapa sin brújula. Esta casa puede vertebrar la búsqueda de cualquier mujer recién llegada».

Se da la circunstancia de que el edificio sirvió en sus orígenes, durante la dictadura, para la «higiene y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual». El bloque levantado por el arquitecto municipal en el número 5 de la plaza de la Cantera tuvo hasta tres usos simultáneos, según consta en la documentación municipal: «Casa de Higiene Especial, Comisaría y Monte de Piedad». Ahora, «cuando todavía somos el barrio donde se concentra la prostitución», el edificio podría reinventarse como un hogar colectivo para todas las mujeres.

‘Koloretxe’ está todavía en fase de gestación. Las mismas personas que promueven el cambio -hay también vecinos y miembros de la posada de los abrazos, Gaztaroa-sartu, CREA, Nevipen y AMUGE, entre otros- admiten que el plan requiere de una gran implicación de las instituciones, en primer lugar porque el edificio de Bastida sigue siendo de propiedad municipal. Además, Galtzagorri estima que haría falta emplear a «unos seis profesionales» de diferentes ámbitos como «educadoras y trabajadoras sociales, técnicas de igualdad y abogadas». Pero recalcan que todo dependerá de cómo se estructura finalmente y si se autogestiona.

Un cómic en árabe

Para darle forma y «socializar el proyecto» convocaron unas jornadas, financiadas por Emakunde, que reunieron la semana pasada a unas 200 asistentes y en las que intervino la investigadora de género y escritora Mari Luz Esteban. Presentaron también un vídeo y un cómic que resumen de forma gráfica sus planes. No han renunciado a su ideario en esta primera acciones. Hay versiones con las viñetas en castellano, euskera, francés y árabe.

«Hemos trasladado la idea y nuestros informes al Ayuntamiento, pero aún no tenemos una respuesta», admite Andino, que prevé que las reuniones con las instituciones empiecen la próxima semana. «Lo que está claro es que cada vez hay más casas de mujeres en el país y que están sirviendo para mejorar sus condiciones de vida». Una nueva propuesta sobre la mesa para el edificio de Bastida.

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