Farolín y Zarambolas dan el pistoletazo de salida a un Carnaval pasado por agua

Vídeo: Marta Madruga | Pablo del Caño

El actor y hostelero Mikel Martínez y la rapera Elena Caballero encarnan a los tradicionales personajes

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

Farolín y Zarambolas fueron condenados ayer en el tribunal popular del Carnaval a sufrir escarnio público en el patíbulo. Fue el acto central de una jornada festiva que se abrió con la chocolatada y fiesta infantil celebrada por centenares de escolares. La previsión de mal tiempo había obligado a suspender el desfile de disfraces de los más pequeños, que iba a bajar desde Jardines de Albia hasta el Casco Viejo, pero se mantuvo la fiesta posterior en la Plaza Nueva bajo la protección de la carpa. Aparecieron niños y niñas del centro público Mujika, con disfraces relacionados con los carnavales tradicionales vascos. También de Artxandape llegaron más de 200 alumnos cuyos atuendos se dividían por cursos y temas: China, indios norteamericanos, carnavales vascos y Edad Media. Por último, el Colegio García Rivero, de Atxuri aportó una invasión de alienígenas, pero de los de los años sesenta, con antenas, rasgos verdes y ropajes 'pop'. Todos ellos, terrestres y extraterrestres, vencieron al termómetro -marcaba seis escasos grados- y entraron en calor con un buen chocolate -había provisión para unos 800 txikis-, al que siguió una animada sesión de baile.

Por la tarde, el mismo escenario se transformó en un tribunal, pero en versión 'talk show', porque estaba dispuesto como el plató de un programa de televisión titulado '¿Errudun o errugabe?' ('¿Culpables o inocentes?'). El actor y hostelero Mikel Martínez y la rapera Elena Caballero, de nombre artístico 'La Basu', fueron «imputados por ser unos auténticos Farolín y Zarambolas» respectivamente. Es decir, un farolero o fanfarrón con sobredosis de bilbainismo; y una pancha, amante de la buena vida y seguidora del lema 'Carpe diem'.

Vestidos con un atuendo de estilo entre galáctico y disco afro de los años 70, ambos acusados fueron enjaulados, engrillados en sendos cepos medievales y conducidos hasta la Plaza Nueva con música y una 'escolta' de carnestolendas, en la que los disfraces tradicionales se mezclaban con los modernos, como un Darth Maul de 'Star Wars' y un John Nieve de 'Juego de tronos' que en realidad era Samir Lahdou, concejal de Goazen.

Rara vez se ha visto a dos reos más felices, porque Farolín y Zarambolas cubrieron el trayecto bailando entre barrotes, proclamando su culpabilidad a los cuatro vientos y gritando vivas a Bilbao y a la fiesta. Y todo ello con el mercurio rozando los cuatro graditos.

Ya enfrentados a su juicio popular, Mikel y 'La Basu' jugaron más a favor de la acusación que de su defensa, como era de esperar. El primero aplaudió que se le acusara, entre otras cosas, de presumir de tener dos Oscar, siendo como es actor, cuando en realidad es el nombre de dos de sus compañeros tras la barra del Café Bilbao; y la segunda celebró que se dijera que llega tarde a los ensayos y de disfrutar de la vida. En sus alegatos, ambos se reafirmaron en su culpabilidad, que defendieron «con uñas y dientes». El veredicto llegó a través de unos sospechosos SMS populares, con miles de votos que apuntalaron su culpabilidad. Los condenados afrontaron con alegría su castigo.

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