EXTRA, EXTRA

Nada tan actual como el periódico de hace un siglo

EXTRA, EXTRA
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

El papel de periódico es un material sorprendente. Soporta mejor el paso de las décadas que el de los minutos. Así, al hojear un periódico de hace dos días lo encontramos obsoleto, superado por todo lo que ha pasado desde entonces: las declaraciones del político, el resultado del derbi, la crisis municipal ocasionada por lo del concejal, el zoo, la despedida de soltero y los dromedarios…

Sin embargo, un periódico de hace veinte años nos parece un documento lleno de interés, casi chispeante. Poco importa que no reconozcamos a la mayoría de quienes salen en él. Sucede porque el papel de periódico es bueno atrapando noticias, pero es insuperable atrapando el espíritu de la época. Queda esa información intacta, como conservada en ámbar, en los márgenes de las grandes historias, las declaraciones políticas y las entrevistas exclusivas. Su rastro lo encontramos en el lenguaje de los articulistas y el gesto de quienes posan para las fotos, en las pequeñas noticias, los sueltos anecdóticos, las caricaturas, las necrológicas o las promociones comerciales.

Otra de las cosas que se aprende hojeando periódicos antiguos es que hay que ver lo mucho que cambia todo. Y que a continuación lo que hay que ver es lo poco que cambia todo. El descubrimiento es una invitación a la calma. Nada tiene que ver el Bilbao de 1918 con el actual -aquella era, por cierto, una época violentísima: lo que no se resolvía a tiros se resolvía a bastonazos- y, sin embargo, ambas ciudades pueden superponerse, de algún modo, como una calcomanía emocional.

Hace un siglo, el transeúnte de la Gran Vía iba preocupado por la situación económica, enfadado con la municipalidad, convencido de que los tiempos iban a peor y preocupado porque había visto flojo a Belauste en el último partido, y sin Belauste ya me contarás tú el centro del campo. Hoy el transeúnte de la Gran Vía camina exactamente igual, solo que le duele Laporte y Manchester, como a Engels, pero por otras razones.

¿Y el transeúnte de dentro de un siglo? Pues igual, ya lo verán. Pensando que el mundo se esta volviendo loco subido en sus zapatos antigravitatorios. Y pensando que el Athletic hace bien fichando a su primer androide, ya que tiene la mayoría de sus componentes fabricados en Euskadi, lo que se atiene con escrúpulo a la filosofía del club.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos