Espíritu olímpico

Se cumplen 25 años del nacimiento de Bilbao Ría 2000

El exministro Josep Borrell durante su paseo por la ría para conmemorar el 25 aniversario de la sociedad interinstitucional Bilbao Ría 2000./EFE
El exministro Josep Borrell durante su paseo por la ría para conmemorar el 25 aniversario de la sociedad interinstitucional Bilbao Ría 2000. / EFE
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

La historia también redondea al alza. Pensamos en Napoleón y es más probable que lo veamos triunfante bajo el sol de Austerlitz que vencido y enfermo en Santa Elena. Del mismo modo, y salvando las distancias, al pensar en Bilbao Ría 2000, y siempre que no estemos en campaña electoral, nos viene a la cabeza el mecanismo que transformó los campos de batalla industriales de los márgenes de la ría en escenarios limpios, promisorios, futuristas. De lo que no nos acordamos es de José Luis Bilbao anunciando el «crack financiero» de la entidad o de las broncas en los órganos de decisión: Tontxu Rodríguez, por ejemplo, denunciando la «injusticia histórica» que se cometía con Barakaldo al paralizar la construcción de la pasarela de Urban.

Y, aun así, Bilbao Ría 2000 fue durante dos décadas decisivas el motor de la transformación que explica el presente del Bilbao metropolitano. Con sus sombras, sus ruidos y sus emanaciones densas, el cuarto de calderas del milagro.

Ayer Josep Borrell participó en un acto organizado por el PSE para celebrar los 25 años de la puesta en marcha de la sociedad interinstitucional. En 1992 Borrell era ministro de Obras Públicas y quiso recordar a Josu Ortuondo y Josu Bergara, sus interlocutores en el Ayuntamiento y la Diputación. Entre todos consiguieron poner en marcha un proyecto que, según el socialista, terminó siendo «más importante» que la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona. Anoten la frase, puede hacer fortuna por aquí. Mostramos una enorme tolerancia ante el elogio atómico.

Siendo más importante que las Olimpiadas, lo raro es que Bilbao Ría 2000 no sea también más importante que Ada Colau 2017. Ayer Borrell no pudo evitar atizarle a la alcaldesa de Barcelona con ese estilo suyo de Mike Tyson de la ‘autoritas’. La andanada no fue extemporánea. El futuro que tras la crisis industrial Bilbao supo fabricarse demuestra que los adversarios políticos pueden trabajar juntos. Para que ocurra, el tacticismo no puede ser una pulsión neurótica, sino otra inercia que controlar en busca del «respeto y la confianza mutua». Las comillas no son de Borrell, sino de un viejo artículo de Ibon Areso, que algo sabe sobre la reinvención de esta ciudad. Ni siquiera la ría ha estado en más consejos de Bilbao Ría 2000 que él.

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