La electricidad producida por los desembalses desde enero iluminaría Getxo durante un año

Una de las 25 bóvedas gigantescas que componen la presa de Ullibarri./Fernando Gómez
Una de las 25 bóvedas gigantescas que componen la presa de Ullibarri. / Fernando Gómez

La central hidroeléctrica de Barazar duplica su producción al trabajar 45 días sin descanso para evacuar el agua de las lluvias del invierno

JOSÉ DOMÍNGUEZ

La intensa lluvia caída este invierno -no ha habido otro con tantas precipitaciones desde 1950, dos años después de comenzar a medirse- también tiene una lectura positiva. El exceso de agua ha obligado a desembalsar prácticamente de continuo los pantanos del sistema del Zadorra desde principios de año. Un caudal devuelto de forma controlada a los ríos que busca evitar inundaciones y que se aprovecha para generar energía limpia. La central hidroeléctrica de Barazar, propiedad de Iberdrola, ha duplicado su producción en estos dos meses: 70 millones de kilovatios por hora frente a los 30 del mismo periodo de 2017. Esta cifra supone ya la mitad de la media anual, lo que casi permitiría garantizar el consumo doméstico anual de un municipio como Getxo. Pero sólo con el extra logrado en estos dos meses se alumbraría los hogares de los 30.000 vecinos de Sestao.

«Ha entrado tanta agua a Ullibarri y Urrunaga que hemos tenido que activar las dos turbinas de la central de Barazar de forma ininterrumpida durante 45 días», remarca José Antonio Villa, responsable de las instalaciones. En una situación normal, matiza, la electricidad que la planta aporta a la red general de la compañía se ve limitada por el caudal que reclama el Consorcio de Bizkaia para abastecer de agua potable al millón de habitantes del Gran Bilbao. «Ese consumo conlleva un desembalse de tres metros cúbicos por segundo, lo que sólo produce seis millones de kilowatios por hora al mes y exige trabajar a los generadores apenas cuatro horas diarias», explica.

Sin embargo, las abundantes lluvias han disparado el nivel del agua de Ullibarri hasta superar la denominada curva de garantía, lo que alerta del riesgo de desbordamiento. Es entonces cuando el protocolo de funcionamiento del sistema aconseja evacuar, lo que aprovecha Iberdrola para generar más electricidad. Este «alivio» se ha sucedido casi a diario desde el 6 de enero hasta el martes, cuando las turbinas recuperaron su ritmo habitual.

Garantías contra la sequía

Este proceso, que culmina con el agua que sale del grifo después de pasar por el río Arratia y ser depurada en la estación de tratamiento de Venta Alta en Arrigorriaga, exige una perfecta sincronización del todo el complejo de embalses del Zadorra. Una faraónica obra que seis décadas después de su inauguración sigue funcionando con milimétrica precisión para obtener energía al mismo tiempo que se garantiza el abastecimiento a la población de Álava y Bizkaia y se limita el riesgo de inundaciones en ambos territorios.

Tres compuertas desembalsan el pantano alavés.
Tres compuertas desembalsan el pantano alavés. / J. Andrade

Todo arranca 340 metros más arriba de la central hidroeléctrica de Barazar, en el pantano de Ullibarri-Gamboa. Su capacidad, 146 hectómetros cúbicos, es la principal garantía contra el riesgo de sequía. «No se le deja bajar de la cota mínima -530 metros sobre el nivel del mar-, pero tampoco llegar a la máxima -546,5-», remarca Villa. En alguna ocasión, como en la sequía de 1989, se ha estado cerca de la primera y siempre se ha logrado evitar superar la segunda: «Sólo una vez estuvimos a un centímetro de superarla, en enero de 2003 por un temporal de nieve y lluvia».

Las dos turbinas que generan electricidad en Barazar.
Las dos turbinas que generan electricidad en Barazar. / F- Gómez

El agua se regula con dos tipos de desagües. El primero es de obligado cumplimiento para garantizar el «caudal ecológico del río Zadorra, cuyo cauce se aprovechó para habilitar el embalse». En invierno se vierten de continuo 375 metros cúbicos por segundo y 675 en verano, «cuando sus afluentes no le aportan ya casi nada».

Caída de 328 metros

El segundo desembalse, el más importante, es el trasvase que se hace a la presa de Undurraga con una tubería subterránea de tres kilómetros y medio de longitud. En realidad este pantano, mucho más modesto -tiene la mitad de capacidad que su 'hermano'- ejerce como verdadero regulador de todo el sistema. «Desde Ullibarri enviamos hasta seis metros cúbicos por segundo», señala Villa. Al año suelen ser 140 hectómetros cúbicos.

Debajo de Undurraga se ubica el salto de Barazar, donde el agua es capaz de encender las bombillas. Lo consigue después de que el caudal haya cogido gran velocidad: desciende 328 metros por una galería de 12,5 kilómetros de longitud y 4,5 metros de diámetros. «Esta conducción es vital para el sistema porque, si algo falla aquí, Bilbao podría quedarse sin agua».

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