El Correo

Una funda para que el móvil no se resbale de las manos

A la funda le han añadido una arandela por donde se introduce el dedo.
A la funda le han añadido una arandela por donde se introduce el dedo. / HOOPCASE
  • Cuatro bilbaínos patentan un complemento que permite sujetar el teléfono con una sola mano de forma segura y a la vez escribir o sacar 'selfies' sin miedo a que se caiga

La idea parece buena. Ahora, que sea más o menos rentable lo dirán los números cuando empiecen a hacerlos. Surgió como dicen que surgen muchas magníficas ideas, de una casualidad, de una experiencia personal, doméstica, de una anécdota. Y así fue también esta vez. «Una tarde estaba paseando al perro, que no dejaba de dar tirones a la correa. A la vez, yo intentaba teclear en el móvil con la otra mano pero no podía porque se me caía. Entonces se me ocurrió que sería estupendo que inventaran una funda con un enganche para el dedo, de manera que pudiera utilizar el teléfono con una sola mano sin miedo a que se resbalara».

No lo había inventado nadie, así que lo inventó él, Yoel Márquez Uriarte, bilbaíno de 33 años, que ha montado junto a otros tres socios la firma Hoopcase. Desde hace solo tres semanas venden por internet unas «innovadoras fundas para el móvil» dotadas de una anilla donde se introduce el dedo («preferiblemente el dedo corazón»), de manera que el teléfono queda sujeto a la mano y el pulgar libre para escribir WhatsApps, navegar, sacar fotos...

Las fundas están fabricadas en «un caucho fuerte que no se rompe» y las comercializan en tres vistosos colores: azul, rosa y gris. Este el modelo final porque el prototipo inicial, cuando Yoel lo ideó solo para él, pensando en las tardes que sacaba al perro, era una cosa más arcaica y «bastante fea», reconoce. Pero un amigo le animó a patentarla y le dio esa visión de negocio que él, inicialmente, no veía por ningún lado. «Yo decía: '¿patentarlo? Uy, no, no', pero cuando ví que mis amigos creían en la idea tiramos para adelante».

Y así fue cómo este joven con un grado de Laboratorio embarcó a tres colegas que nada tienen que ver con los inventos (uno ha estudiado Educación Física, el otro Audiovisuales y el tercero Periodismo) en una aventura empresarial que les ha costado algún pequeño quebradero de cabeza. «Fuimos osados porque ni siquiera contactamos con una agencia de patentes, que es lo que suele hacer la gente. Lo hicimos todos nosotros pero es un proceso complejo, pesado, exige un vocabulario muy técnico, así que tardamos en inscribir la idea en el registro...».

A sumar a todo eso los 10.000 euros de la inversión, claro. Todavía no sueñan ni con recuperarlos, pero Yoel y sus socios le tienen fe al negocio, y él ya se dedica a Hoopcase a tiempo completo.

«Lo hemos testado con amigos y a todo el mundo le encanta». A simple vista es una funda normal pero tiene un aro de 22 milímetros («hicimos pruebas con chicas que tiene dedos finos y con chicos que tienen unas 'morcillas'... y ese es el diámetro estándar que sirve para todos») para meter el dedo hasta la mitad. De ahí no se cae, ni se rasga el agujero. «La mano se agarrota porque hacemos fuerza para sujetar el móvil, pero con esta funda puedes tenerla relajada y ponerte a escribir o sacarte un 'selfie'. Si tienes un móvil con una pantalla de cinco pulgadas el pulgar te llegará a todas partes del teléfono».

La idea inicial era solo esa pero cuando la estaban desarrollando le encontraron una segunda utilidad, por el mismo precio además. «Al agujero para meter el dedo le hemos hecho una pestaña que permite apoyar el teléfono en la mesa y queda vertical, de manera que es muy útil para ver vídeos», una suerte de tablet en pequeñito.

De momento han fabricado fundas para 22 modelos distintos de teléfono, que se venden en la web y en Amazon a un precio de 8,95 euros (aparte, los gastos de envío). Como no tienen dinero para publicidad confían en que funcione «con el boca a boca» y ya piensan en nuevos modelos a los que adaptar la funda.

No están todavía «en el radar» de ninguna gran empresa que se haya interesado por el invento, pero creen que es porque no les han descubierto aún. «Cuando empiezas a usar esta funda ya no quieres las otras porque te sientes inseguro, te parece que se te va a caer el telefóno». A él ya no le pasa, por muchos tirones que dé el perro a la correa.

Temas

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate