El Correo

A la caza de jubilados, autónomos y profesionales

Jubilados, pequeños comerciantes, autónomos, profesionales, extranjeros residentes en la Costa del Sol o similar son las víctimas perseguidas por los chiringuitos. En realidad, nadie está a salvo de su acoso. Cualquiera puede caer bajo su radar, especialmente si ya ha realizado alguna inversión o se ha interesado por productos finacieros. Es habitual que el primer contacto se realice por teléfono. Se ofrecen consejos para invertir en dos o tres operaciones y con los que se ha acertado se repite la llamada; una vez confiados por el éxito de las predicciones se les urge a invertir en una oportunidad que no pueden desaprovechar. Como también es habitual que se tome la decisión de invertir por recomendaciones de conocidos, los chiringuitos financieros utilizan el contacto directo, especialmente en grupos afines por religión, etnia, etcétera, de manera que pagan grandes rentabilidades a los primeros clientes para que estos, a su vez, atraigan a nuevos inversores conformando así una estafa piramidal.

Las redes sociales son otra vía de acceso. Ahora también se presta especial atención a las jornadas de asesoramiento donde además de la clase se propone realizar una inversión. Entre los cursos que no cumplen las reglas han proliferado los chiringuitos. En los últimos tiempos, desde la CNMV se vigilan las plataformas de colaboración participativas, aunque hasta el momento no han detectado chiringuitos entre ellas.

En general, independientemente del canal de acceso que utilicen, los chiringuitos tratan de transmitir que son broker regulados y dicen entre otros trucos que están registrados en algún país por ejemplo en Chipre; sin embargo, que se haya inscrito en el registro mercantil no significa que esté supervisado.

Otras veces se presentan como agentes de entidades que sí están registradas o utilizan fraudulentamente el logo de la CNMV. También hay que desconfiar si ofrecen un bonus del 100% de la primera inversión, probablemente la letra pequeña obligue a invertir diez o trescientas veces el depósito inicial para poder realizar algún reintegro. Y si lamentablemente ya ha picado, no haga más aportaciones, presione para que le devuelvan el dinero, denuncie ante la CNMV y la Policía.

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