El Correo

El consejero Pedro Azpiazu se convierte en la bestia negra de la patronal vasca

Pedro Azpiazu, consejero de Hacienda del Pais Vasco.
Pedro Azpiazu, consejero de Hacienda del Pais Vasco. / BLANCA CASTILLO
  • Su llamada a la subida de impuestos desbarata la estrategia que Confebask había desarrollado desde hace dos años

'El tiburón de Hacienda

confiscador de bienes

me ha cerrado la tienda,

me ha robado el mes de abril'

Esta es la estrofa de una de las canciones del último trabajo musical del inimitable Joaquín Sabina, y algo así piensa la patronal vasca, Confebask, después de que el consejero de Hacienda del Ejecutivo vasco, Pedro Azpiazu, haya lanzado la idea de que hay que aumentar la presión fiscal en Euskadi y que hay que hacerlo retocando el Impuesto de Sociedades. Podía ser un pensamiento aislado, pero lo cierto es que después de escuchar al lehendakari Iñigo Urkullu argumentar hace algunos días que los empresarios vascos, por el hecho de serlo, deben estar dispuestos a pagar más que los demás, ha cundido el desánimo en las filas empresariales. Tanto como que comienza a haber sensación de derrota, tras una estrategia madurada durante dos años con la que pretendían todo lo contrario: una rebaja de impuestos. ¿El tiro por la culata? Algo así.

En los dos últimos años, los responsables de la patronal vasca y de las organizaciones territoriales, la vizcaína Cebek, la guipuzcoana Adegi y la alavesa SEA, han perseguido una rebaja en el Impuesto de Sociedades. El principal argumento es que lo había hecho ya el Gobierno central, al reducir del 30% al 25% el tipo que se aplica a los beneficios empresariales, frente al 28% que está vigente en Euskadi. Una traba para la competitividad de las empresas vascas y una «mala carta de presentación» para atraer inversiones, en opinión de Confebask.

Incluso, dada la compleja configuración política del País Vasco, los empresarios habían mantenido varios encuentros con responsables del PSE, socio del PNV en los ejecutivos forales, para engrasar la idea y facilitar un pacto que permitiese una reforma a la baja. La idea, incluso, había partido desde las filas jeltzales. «Si convencéis a los socialistas -les habían dicho destacados dirigentes nacionalistas- será más fácil». Y se pusieron a ello.

Pero en eso llegó Pedro Azpiazu al Departamento de Hacienda del Gobierno vasco. El afable consejero de Hacienda tiene claro que en el Impuesto de Sociedades y en especial en algunas deducciones, hay todo un mundo para la recaudación, su principal problema en este momento tras haber dejado claro que lo de gastar menos no está en la hoja de ruta.

Así las cosas y ante la evidencia de que los próximos meses serán claves para la fiscalidad en el País Vasco, tras el anuncio de que las diputaciones van a hacer primero una reflexión y luego un catálogo de medidas, los empresarios vascos se aprestan para pasar del ataque a la defensa. Y es que prácticamente han abandonado la idea de pedir una rebaja, para aspirar a que les dejen como están. Adiós al mes de abril.

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