El Correo

Kutxabank no comprobó si Cabieces había trabajado o no a cambio del dinero que cobró

Tercera sesión del juicio por el Caso Kutxabank, contra Mario Fernández, Mikel Cabieces y Rafael Alcorta.
Tercera sesión del juicio por el Caso Kutxabank, contra Mario Fernández, Mikel Cabieces y Rafael Alcorta. / Manu Cecilio
  • El director de auditoría interna asegura que le pareció «extraña» la fórmula para contratar al exdelegado del Gobierno

El director de auditoría interna de Kutxabank, Roberto Moll, ha admitido hoy en el juicio que se sigue por la supuesta contratación irregular del exdelegado del Gobierno Mikel Cabieces que la entidad no comprobó si éste había trabajado o no durante los casi tres años que permaneció ligado al banco. Moll ha señalado que elaboró el informe que sirvió como base para la denuncia presentada contra Mario Fernández, expresidente de la entidad, tan sólo con las manifestaciones del director de recursos humanos, pero sin haber hecho la más mínima verificación de si realmente se habían prestado o no servicios para Kutxabank. Moll ha aclarado que revisó contratos y cuentas corrientes para verificar que efectivamente Cabieces había cobrado.

La consejera del banco y entonces presidenta de la comisión de auditoría, María Victoria Mendia, también ha asegurado que los únicos elementos de prueba valorados por la entidad fueron los contenidos en el informe de auditoría. «Yo no comprobé nada», ha reconocido ante la sala, al tiempo que ha desvelado que ningún miembro de la comisión de auditoría o del consejo leyeron el informe. Simplemente, ha matizado, se guiaron del relato realizado por el actual presidente, Gregorio Villalabeita, y del autor del informe de auditoría.

Mendia ha dado una versión de lo denunciado internamente por el director de Recursos Humanos, Fernando López de Eguilaz, que no coincide con lo que éste ha declarado en el juicio. La consejera ha desvelado que López Eguilaz aseguró que Cabieces no había prestado servicio alguno, mientras que en el procedimiento ha reconocido que no tuvo un conocimiento real del desempeño del Gobierno. María Victoria Mendia ha manifestado que lo que conoció entonces, según el relato del director de recursos humanos y el texto del informe de auditoría en torno a la contratación de Cabieces, le pareció un procedimiento poco habitual. «Yo lo vi irregular», ha apuntado.

Según su relato, recibió el encargo de realizar su informe mediante una instrucción del actual consejero delegado del banco, Javier García Lurueña, e inicialmente tan sólo se entrevistó con el responsable de recursos humanos. Verificó el contrato que Kutxabank tenía en vigor con el despacho externo del abogado Rafael Alcorta, también un documento en el que Mario Fernández autorizaba con su firma la contratación de Cabieces, y entró en las cuentas corrientes tanto del exdelegado del Gobierno como del letrado que dirigía el asesoramiento laboral de la entidad financiera.

Fin de la relación contractual

El único dato nuevo que el director de auditoría ha aportado en la causa parte de una conversación con el responsable de recursos humanos, a la que no hizo referencia en su informe escrito. Según Roberto Moll, el responsable de recursos humanos decidió acelerar la cancelación de la relación entre Kutxabank y Cabieces, algo que ocurrió en septiembre de 2014, «al tener la sospecha de que estaba cerca la dimisión del presidente», algo que se materializaría en noviembre de aquel año.

El director de auditoría ha valorado que, de acuerdo con su criterio y los procedimientos habituales del banco, la contratación de Cabieces fue «extraña»; y ha apreciado que toda la operativa da a entender que «se pretendía mantener en secreto» pese a que, además de conocerlo el director de recursos humanos, también había sido informado desde el primero momento el entonces director general, Ignacio Sánchez-Asiaín.

El director de relaciones laborales de la entidad, Diego Ricondo, sin embargo, ha declarado en el juicio que él también conoció la contratación de Cabieces y que incluso era el encargado de verificar el pago de las facturas. En contraste con lo declarado por Moll, no apreció que hubiese «algo irregular».

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