El Correo

El Gobierno vasco y diputaciones aplazan el debate sobre subidas de impuestos por sus discrepancias internas

Representantes del Gobierno vasco y diputaciones, en la reunión del Consejo Vasco de Finanzas.
Representantes del Gobierno vasco y diputaciones, en la reunión del Consejo Vasco de Finanzas. / Blanca Castillo
  • Azpiazu niega que se haya renunciado a parte del Cupo y admite que «las discrepancias con el Estado pueden estar en 1.600 millones»

Después de que el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, manifestase la pasada semana su convicción de que «hay margen para subir la presión fiscal en Euskadi» y para elevar la contribución de las empresas en la financiación pública, Ejecutivo y diputaciones han decidido sacar el extintor y apagar el pequeño incendio que habían originado estas declaraciones. Y es que no solo la patronal vasca Confebask se había lanzado a una crítica directa, sino que el Ejecutivo foral de Gipuzkoa se había mostrado en contra, mientras que el de Álava lo había hecho a favor. El de Bizkaia, que hasta ahora había mantenido silencio, no parece tampoco muy favorable a aumentar la fiscalidad sobre las empresas, según ha desvelado Unai Rementeria. Gobierno y diputaciones han decidido este lunes aplicar un «tiempo muerto» en esta discusión.

«Primero vamos a hacer una reflexión sobre el impacto que ha tenido la última reforma fiscal para más tarde analizar qué se puede hacer, en el caso de que haya que hacerlo, pero con una visión global, de todos los impuestos, sin centrarse únicamente en el de Sociedades», han manifestado al unísono este lunes el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu y los diputados generales de Bizkaia, Álava y Gipuzkoa; Unai Rementeria, Ramiro González y Markel Olano, respectivamente. Lo han hecho al finalizar la reunión del Consejo Vasco de Finanzas, en la que han liquidado sus aportaciones al Gobierno vasco correspondientes a 2016. Fin de trayecto. Los diputados generales han aclarado que previsiblemente esa reflexión estará lista a finales del primer semestre pero, ha anticipado Unai Rementeria, «no den por sentado que va a haber reformar fiscal». En su opinión, los impuestos deben cumplir el doble objetivo de financiar los servicios sociales y la inversión pública, pero ha advertido que también es importante «estimular la actividad económica». Incluso, en un matiz con el que marca ya importantes distancias con el consejero de Hacienda del Gobierno vasco, Rementeria ha considerado que «los impuestos también deben hacer que seamos atractivos para la inversión».

Por otra parte, Azpiazu ha negado las instituciones vascas hayan cedido ya 500 millones de euros en la negociación sobre el Cupo, pendiente de liquidar desde 2007, y que se acaba de iniciar con la Administración central. El consejero ha admitido que la discrepancia con el Estado «puede andar en torno a los 1.600 millones, como se había anunciado», para matizar que la cifra de 1.100 millones que facilitó la pasada semana en una entrevista «tan sólo se refiere a una parte de esas discrepancias, no a la totalidad».

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