El Correo

«De los congresos de LAB y ELA deberían salir estrategias que faciliten la unidad de acción»

Ainhoa Etxaide dejará la secretaría general de LAB en mayo tras haber estado al frente del sindicato abertzale nueve años.
Ainhoa Etxaide dejará la secretaría general de LAB en mayo tras haber estado al frente del sindicato abertzale nueve años. / MIKEL FRAILE
  • Ainhoa Etxaide, secretaria general del sindicato abertzale, defiende que ha llegado la hora de «hablar de la pobreza de los trabajadores y subir sustancialmente los salarios»

La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, abandonará la primera línea del sindicato en el próximo congreso de la central, que tendrá lugar el 25 y 26 de mayo, con la satisfacción de haber coadyuvado a crear las condiciones para que su organización y ELA puedan definir una estrategia conjunta que pretenden poner al servicio de los trabajadores y de la sociedad.

– Firmaron el Acuerdo Interprofesional pese a que Confebask no quiso introducir el compromiso de reactivar la negociación colectiva. ¿Mejor así que ningún acuerdo?

– No le restamos valor a un acuerdo que blinda los acuerdos propios por encima de los estatales, a que Confebask se haya tenido que sentar a limitar la reforma laboral que tanto ha demandado y de la que tanto se ha aprovechado. Un acuerdo para priorizar convenios propios es efectivo si hay convenios propios, por lo tanto, demandábamos un mínimo compromiso por parte de Confebask. Pero una vez más se ha demostrado que el bloqueo no es porque los sindicatos hayamos descartado la negociación colectiva, sino porque Confebask no tiene ninguna voluntad de abordar ninguna renovación de convenios colectivos con contenidos suficientes para empezar a dar respuestas positivas a los problemas que tenemos en el mercado laboral.

– ¿Había posturas diferenciadas dentro de Confebask?

– Se puede especular mucho respecto a las diferentes posiciones de Confebask, pero lo que importa es que tiene una única política, que se explica en palabras de sus diferentes responsables, que dicen: hemos esperado mucho para conseguir la reforma y no vamos a ceder en nada de lo que nos han dado.

– Sin embargo, LAB no está por la labor de convocar de entrada las mesas sectoriales de los convenios decaídos. ¿No es una contradicción?

– Los convenios provinciales no los vamos a recuperar en torno a una mesa, sino que va a ser el resultadado de mucha movilización, activación, de hacer mover a la patronal de sus posiciones. La patronal no está dispuesta a aceptar que hay que reducir la flexibilidad, mejorar salarios, hablar de calendarios laborales que permitan generar empleo... Tenemos que abrir una fase de movilizaciones, de lucha... Cuesta asumir ese camino, pero esa es la labor de los sindicatos.

– ¿Esa movilización se va a centrar en las empresas?

– Reivindicamos un sindicalismo sólido en las empresas, bien integrado en la sociedad, que pueda movilizar tanto a los que tienen empleo como a los que no, para confrontar con la patronal. Donde hay que empezar a levantarse es en los centros de trabajo. La negociación colectiva en estos momentos no reside en la voluntad que tengamos los sindicatos para negociar, sino en la capacidad de hacer una acción sindical suficientemente sólida como para mover a la patronal.

– ¿La reactivación de los convenios sectoriales serían, por lo tanto, fruto de esa movilización?

– La reactivación de la negociación colectiva será fruto de poner límites a lo que la reforma laboral le ha posibilitado a la patronal, que le dice que ‘si no quieres no negocies’. Los empresarios tienen ese arma. ¿Cómo se la quitamos? Generando el conflicto suficiente.

– ¿Y la reforma laboral aboca esa movilización a la empresa?

– El de la empresa también es un ámbito necesario para luchar por la recuperación de ámbitos sectoriales. Desde la empresa a los sectoriales.

El problema de la precariedad

– ¿Los convenios provinciales están abocados a morir?

– Una realidad constatada es que la patronal, y sobre todo Adegi, ha apostado por liquidar los sectoriales, porque se lo permite la reforma y porque tiene cobertura institucional y política para hacerlo. Nosotros no vamos a renunciar a tener convenios sectoriales, no vamos a aceptar partir de cero en la negociación, hay muchos avances logrados. Entendemos que recuperar los convenios sectoriales será el resultado de un camino y no el punto de partida.

– LAB y ELA han solicitado al Gobierno vasco que liquide la mesa de diálogo social y el acuerdo del 22 de julio pasado. El Ejecutivo vasco dice que el Acuerdo Interprofesional es precisamente fruto de esa mesa.

– El Acuerdo Interprofesional es fruto de que Confebask empieza a ver que proliferan otras patronales, que cuestionan su exclusividad, su monopolio patronal, por una cuestión sencilla y es que una patronal que no negocia deja de ser una patronal para convertirse en un lobby económico. Y,por lo tanto, este acuerdo le permite tener a Confebask ese carácter negociador.

– ¿La recuperación salarial es ya incuestionable y más tras la subida del 3% del IPC de enero?

– Es hora de hablar de la pobreza en el empleado, que cada vez más trabajadores con empleo tienen necesidad de pedir prestaciones; es hora de hablar de que los salarios no están permitiendo que el empleo genere demanda interna; es hora de subir sustancialmente los salarios. Haber mantenido la referencia del IPC es correcto. Se quiere evitar el debate de cuál es la parte que le tiene que llegar al trabajador en esta fase de crecimiento.

– ¿La precariedad no se puede perpetuar en una fase de recuperación económica?

– Cebek ha dicho que solo admitirá negociar si los sindicatos aceptamos aumentar la flexibilidad, y lo que propone Adegi como modelo de relacines laborales es esa flexibilidad que demanda y necesita, según ellos, la empresa, establecida de modo unilateral. Por lo tanto, el problema es la precariedad, pero la tendencia no es a reducirla porque la patronal demanda que todavía haya más precariedad. Hay un colectivo al que la reforma no ha llegado, el que tiene derechos, los que tienen contrato indefinido. Y ahora se trata de atacar ese contrato indefinido.

– Ha señalado que "el sindicalismo está en crisis, LAB no· Pero la central inició una reflexión hace un año para repensar el sindicalismo, y el congreso profundizará en esa vía.

– Llegamos al congreso en topes históricos de afiliación, como segundo sindicato en representación en la comunidad autónoma vasca y por encima del 15% en Navarra. Llegamos bien, con una cohesión interna envidiable. Pero no es suficiente para ser un instrumento útil para los trabajadores. Nosotros no somos un objetivo en sí mismo. En ese contexto, el sindicalismo en Europa, el mayoritario, el que abogó por el diálogo social, los pactos, el que ha ido de la mano de los gobiernos neoliberales ha fracasado rotundamente y llega roto en su relación con los trabajadores. Tiene el oxígeno que le dan los gobiernos. En ese contexto hemos abordado un Congreso para saber dónde está la posibilidad para recuperar negociación con la patronal, de incidir en las políticas. Y está en la capacidad que tengamos de sumar a los trabajadores a este proyecto y de ofrecerles instrumentos válidos para disputar ellos el poder a la patronal.

– Ha aupado al sindicato al segundo puesto en lacomunidad autónoma. ¿Se puede consolidar y seguir avanzando?

– Es una tendencia sólida que LAB va creciendo más que CC OO. El mapa de ELA y LAB, mayoría sindical que va fortaleciéndose y consolidando como alternativa sindical única en este país, ha venido para quedarse. Nuestra aspiración sí es seguir creciendo, pero que esa mayoría sindical tenga una alternativa conjunta real. No solo reivindicamos un sindicalimo mayoritario, sino que ejerzamos de alternativa sindical a una situación social, económica y política de este país que nos parece muy grave.

Unidad de acción

– ¿La unidad de acción sindical sería determinante para que esa estrategia fuese más efectiva?

– La unidad de acción es imprescindible si de verdad queremos forzar a la patronal a negociar, es determinante si queremos ir generando una situación social para forzar al Gobierno a cambiar de políticas, y desde luego sería muy, muy beneficiosa y necesaria si queremos que en Euskal Herria haya un proceso político liderado por la propia sociedad para construir una Euskal Herria diferente en lo político y en lo social.

– ¿En qué punto está?

– Estamos en el punto en el que haber recuperado la comunicación nos permite tener un debate abierto y permanente. No es suficiente para llegar a acuerdos pero es indispensable. Estamos en un punto donde vemos que ha sido posible firmar el Acuerdo Marco en Hostelería, una valoración conjunta del Acuerdo Interprofesional, movilizarnos conjuntamente ante los presupuestos del Gobierno en Navarra, ante el recorte de las prestaciones sociales del Gobierno Vasco... Estamos en un punto en el que vamos recuperando poco a poco dinámicas conjuntas. Y aspiramos por parte de LAB a que ese trabajo conjunto tenga una proyección real en la situación política y económica de este país.

– ¿Es optimista?

– Nuestro objetivo era llegar al Congreso en un contexto diferente. Porque si llegábamos totalmente divididos y compitiendo en posición y enfrentados, no solo distanciados, los congresos iban a profundizar en esa división. Y llegamos ambos en un contexto donde los dos sindicatos estamos diciendo públicamente que apostamos por la unidad. Por lo tanto, habría que definir y diseñar estrategias que permitan esa unidad. Nuestro Congreso establece una línea sindical buscando esa unidad y que hace posible esa unidad.

– ¿No será factible antes de los congresos?

– No creo que haya un día 'D'. Antes del Congreso hay que ir dando pasos sin precipitar situaciones y teniendo en cuenta algo que aprendimos de Lizarra-Garazi, y es que la unidad de acción tiene muy poco recorrido si no es una unidad real en los centros de trabajo, que es donde se hace ese sindicalismo. Antes del Congreso habrá un nivel de entendimiento, pero hay que darle tiempo para que se vaya consolidando, para que sea real y dure en el tiempo.

– Entonces sí hubo confluencia en el ámbito político, pero no en la negociación colectiva. ¿En estos momentos, cuál es el punto más conflictivo?

– El principal reto es ser un instrumento útil para mejorar las condiciones laborales y de vida de los trabajadores. Nosotros hemos situado ahí la prioridad: la acción sindical contra la precariedad, cómo recuperar la capacidad de negociar con la patronal, cómo llegar a incidir en las políticas de los gobiernos. No sé si es el más difícil, pero sí es el prioritario.Pero si queremos transformar la sociedad hay que hablar de qué estatus político necesita Euskal Herria, hay que hablar de autogobierno, de proceso soberanista, de la participación de la sociedad en ese proceso... Sin eso la unidad de acción estaría coja.

– No me ha respondido.

– ¿Lo más difícil? Impulsar el trabajo conjunto real entre los miembros de ELA y LAB, que ven las cosas diferente a nivel de empresa.

– ¿Son dos culturas diferentes, como decía Elorrieta?

– Claro. El sindicalismo tiene una característica, que es su valor en sí mismo, y es que se trata de un movimiento que se hace sobre la realidad. Si ante la realidad del centro de trabajo, si el delegado de ELA y LAB no coinciden, podemos hacer muchas declaraciones desde arriba, pero el trabajo conjunto se tiene que dar ahí.

– Autonomía política, no subordinación.

– Es un debate en el que no vamos a entrar. La propia práctica de LAB, el guión que ha desarrollado en los últimos años demuestra que somos un sindicato que participamos de un proyecto del que no vamos a renunciar, pero que la estrategia sindical se decide en el sindicato y sobre todo se diseña y se define haciendo un análisis de cómo están los trabajadores y la sociedad en su conjunto.

«Las políticas de igualdad institucionales han fracasado»

Ainhoa Etxaide se dedicará tras el congreso a impulsar la estrategia feminista de LAB.

– ¿Tras nueve años al frente del sindicato no se veía con fuerzas para liderar esta nueva fase?

– Es lo más favorable para el sindi cato. Hay que escribir un nuevo capítulo. Hemos escrito el de la transición, de una situación política, económica y social en Euskal Herria a una nueva caracterizada por la crisis económica, por el ataque a los derechos laborales, por el constante ataque al sindicalismo, por un cambio de estrategia en la izquierda abertzale, por una nueva realidad en los centros de trabajo... y hemos realizado una transición.

Ahora se abre un nuevo capítulo y lo más correcto es que lo lideren los protagonistas de ese proceso. Una renovación conlleva un reforzamiento.

– Ha dicho que han primado razones políticas y organizativas para ceder el testigo. ¿A qué se refiere?

– Hay una razón politica y es que en el sindicalismo abertzale se tiene que escribir un nuevo capítulo. Después de la división, del enfrentamiento, se requiere una respuesta conjunta, abordar este nuevo contexto histórico desde el acuerdo y la alianza. Ese capítulo se tiene que vivir y creemos que hemos generado las condiciones para que se dé. Y en lo organizativo, hay que dar paso a esa generación que ha estado respondiendo a la crisis desde diferentes estructuras y que ahora tiene la capacidad de escribir el guión de ese nuevo capítulo en la dirección. En lo personal, creo que tengo todavía mucho que decir y hacer en el sindicato, pero en un segundo nivel, con una agenda más compatible con mi vida personal.

– Se va a dedicar a impulsar la estrategia feminista. Es uno de los ejes del congreso. ¿En el ámbito laboral queda mucho camino por recorrer?

– Se han liquidado en los últimos años bastantes avances en la mejora de la situación de las mujeres. Pero hay un factor más importante, y es que las políticas de igualdad institucionales han fracasado, no han tenido recorrido a la hora de transformar la situación de la mujer. Hay mucho camino que recorrer y es el momento de dar un paso al frente y pasar de políticas de igualdad a políticas feministas y entender que dentro de este sistema es imposible arreglar los problemas que genera el sistema. Como feminista reivindico un nuevo sistema que no supedite a la mujer a las necesidades del mercado y a la prioridad que se da a los hombres, y quiero desarrollarlo desde el sindicalismo.

– ¿Con qué frase resumiría su mandato?

–¡Cuánto me queda y nos queda todavía por hacer!

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