El Correo

El sector del automóvil de México afronta la amenaza de Trump en récord histórico

Imagen de una fábrica de coches Ford.
Imagen de una fábrica de coches Ford. / Reuters
  • El país, que ha atraído inversiones por 24.000 millones desde 2010, exporta un 80% de lo que produce y un 77% va a Estados Unidos

Sin moderar un ápice su discurso, Donald Trump reiteró ayer, en la rueda de prensa, sus amenazas contra las compañías automovilísticas que se lleven producción a México. No es de extrañar teniendo en cuenta los buenos resultados obtenidos con sus recientes ataques a través de Twitter, unos logros de los que presumió en la comparecencia. Así, se atribuyó el mérito de que Ford haya cancelado una fuerte inversión en el país azteca y de que Fiat Chysler haya anunciado grandes planes para Michigan y Ohio. Además, se mostró confiado en que el líder nacional, General Motors, siga el ejemplo y se termine plegando. México observa con grave preocupación estos movimientos ahora justo que su industria del motor vive su momento de máximo auge, con cifras récord en todos los parámetros.

Según los datos publicados esta misma semana por la patronal mexicana del sector –Amia–, la producción de vehículos ligeros alcanzó en 2016 los 3,5 millones de unidades, lo que le consolida como el séptimo fabricante del mundo, justo por delante de España, que aspira a cerrar el ejercicio con 2,8 millones (incluyendo todo tipo de vehículos). Esta cifra, la mayor de toda su historia, se ha logrado gracias al tirón de la demanda nacional, con ventas de 1,6 millones, aunque el principal motor continúa siendo a exportación, que absorbe un 80% de la fabricación.

De los 2,8 millones de vehículos que se venden fuera, un 77% tienen como destino Estados Unidos. Este elevadísimo porcentaje da una idea clara de la dependencia que tiene México de su vecino del norte. Por eso el país vive aterrado ante la perspectiva de que Trump haga realidad su amenaza de imponer aranceles del 35% a los coches que vengan del otro lado de la frontera.

Si a las exportaciones dirigidas a EE UU se suman las de Canadá, la otra pata del triángulo unido por el acuerdo comercial NAFTA, el peso conjunto alcanza el 86%. Durante la campaña, el presidente electo de Estados Unidos ha atacado duramente este tratado, que permite la libre circulación de mercancías en Norteamérica, con el argumento de que favorece al país azteca.

Y es que, aparte de sus bajos costes laborales, uno de los principales atractivos de México es que sirve de puerta de acceso para el amplio mercado NAFTA. Por esta razón en los últimos años los grandes fabricantes del mundo se han decantado por el país azteca como base de operaciones, arrastrando con ellos a toda la cadena de proveedores. Marcas como BMW, Fiat Chrysler, Ford, General Motors, Honda, Hyundai, Mazda, Nissan y Volkswagen han invertido allí más de 24.000 millones de dólares desde 2010, según datos recientes del Center for Automotive Research.

A golpe de tuit, Trump se ha convertido en una auténtica amenaza para la industria automovilística mexicana. Su estrategia, que raya con el chantaje, puede parecer pueril pero resulta muy efectiva. Consiste en señalar con el dedo a aquella compañía que anuncia planes de invertir en México para acusarla de llevarse el trabajo de los americanos fuera. Es un mensaje que cuaja muy bien en el actual clima antiglobalización que ha alimentado la crisis.

«Fabrica en Estados Unidos o paga un gran arancel en la frontera», le espetó recientemente a General Motors en un tuit para poner en evidencia el funcionamiento de la compañía, que fabrica su modelo Cruze en México. De nada sirvió que la compañía explicase que la mayor parte se lo que fabrica en el país vecino vaya dirigido al mercado global.

Otras grandes marcas han optado por plegarse ante el mandatario. Ford ha cancelado la construcción de una planta en México y la inversión de 662 millones en Michigan. Fiat Chrysler ha reconocido que saldrá del país azteca si Trump impone aranceles y destacado que destinará 947 millones a dos de sus plantas del Medio Oeste Americano. El presidente electo les ha agradecido a ambas compañías sus decisiones en Twitter mientras México teme que su motor se apague.

Temas

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate