El Correo

El entretenimiento pasa de pantalla

Raúl Otaolea, el creador de la plataforma WiMi5.
Raúl Otaolea, el creador de la plataforma WiMi5. / Telepress
  • La empresa bilbaína WiMi5 permite que cualquier usuario con un manejo mínimo del PC pueda crear sus propios videojuegos

La mayoría de nosotros ni nos dimos cuenta porque lo que vemos en la pantalla, las webs, no modificaron en nada su apariencia. Sin embargo, desde 2015 sus entretelas se cosen con nueva aguja. El año pasado Internet cambió de lenguaje; el HTML 4.01 con el que se habían programado las páginas desde 1999 dejaba paso al HTML5. Naturalmente, el cambio no se hizo de un día para otro. El relevo fue ordenado y los programadores tuvieron tiempo para ir adaptándose al nuevo entorno. Para adaptarse y hasta para adelantarse. Porque eso es lo que hizo Raúl Otaolea, quien hace ya seis años empezó a desarrollar una plataforma que permitiera a los aficionados a los videojuegos más pillados, esos que ya no sólo juegan sino que además quieren crear sus propios Tetris, Pac-man o Zelda, tener las herramientas necesarias para hacerlo. Esa idea, desarrollada dentro de la aceleradora de Tecnalia, germinó hace tres años en la creación de WiMi5.

Otaolea entendió que el lenguaje HTML5 mejoraba mucho la interacción y que la primera industria que iba a explotar esa capacidad iba a ser la de los juegos. Ésta podía dar un salto tremendo y pasar de ser entendida como un mero entretenimiento a buscar nuevas aplicaciones en el marketing o la educación, por ejemplo. ¿Cuántas personas que jamás hubiesen cogido un joystick se han enganchado a algún juego porque un anunciante les ha prometido un premio o un descuento? ¿Por qué, sabiendo lo fácil que se enredan los niños con las nuevas tecnologías, no puede un profesor crear él mismo un programa con el que explicarles alguna parte de la materia?

Y si había más público, cada vez habría más interés por crear juegos fuera de la industria tradicional, y muchas de esas iniciativas vendrían de personas sin grandes conocimientos informáticos a los que él se propuso ponerles las cosas fáciles; subsanar esa falta de formación específica de las entretelas de Internet con herramientas fáciles de usar, que, además, ya estarían diseñadas para trabajar en ese nuevo lenguaje en el que aún no se había pensado mucho en los ‘amateur’. Así, los juegos creados con este motor de desarrollo funcionan con cualquier navegador web en cualquier dispositivo.

Es decir, WiMi5 no crea juegos, pero facilita que otros lo hagan poniendo a su alcance las plantillas y tutoriales necesarios para lograrlo. Basta con tener un cierto manejo del ordenador y seguir el patrón. Es cuestión de cambiar de pantalla. Casi como un juego en sí mismo. Lo hace encima a través de la nube, lo que permite que los creadores no tengan la necesidad de descargar ningún software en su ordenador. Estas plantillas tienen además diferentes niveles de complejidad, por lo que WiMi5 es útil también para profesionales del sector, lo que pronto le permitirá saltar a industria de los videojuegos. De hecho, nada impide ya que cualquier juego creado a través de su plataforma sea monetizado.

Pero de momento el salto que ya ha dado la empresa es el del charco. Por un lado, con el aval de Google, que, a través de Chrome Web Store, la ha validado como solución para crear juegos. Y por otra parte, la empresa ha sido una de las cuatro elegidas por la Diputación foral para participar en su convenio de colaboración con el Centro de Innovación Cambridge, que es la comunidad de emprendedores del famoso Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT. El programa les permitirá instalarse seis meses en Boston, donde contarán con el asesoramiento personalizado de mentores especializados, su tecnología será evaluada por el MIT y podrán relacionarse con otros emprendedores, así como financiadores.

Mientras, WiMi5 también asistirá a B-Venture, donde los días 18 y 19 EL CORREO reunirá a promotores de ‘startups’ con posibles inversores. El congreso cuenta con el patrocinio del Gobierno vasco, la Diputación foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, y la colaboración de Elkargi, BStartup de Banco Sabadell, Laboral Kutxa, CaixaBank, ESIC y la Cámara de Comercio de Bilbao.

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