El Correo

La brecha salarial entre sexos crece en Euskadi y supera la media española

La brecha salarial entre sexos crece en Euskadi y supera la media española
  • Las vascas ya cobran un 25% menos que los varones después de que la crisis aumentase el desequilibrio en dos puntos

Seguimos estando muy lejos de la igualdad entre sexos. De hecho, cada vez estamos más lejos. Porque entre los muchos estropicios que ha dejado la crisis económica está el aumento de una brecha salarial entre hombres y mujeres que ya era muy notable en el año 2008. El retroceso se ha producido tanto en el conjunto de España como en Euskadi. Pero aquí las cosas están algo peor porque las vascas cobran un 25,16% menos que los vascos, frente a una diferencia del 24% en el conjunto del país.

Los sindicatos UGT y LAB presentaron ayer sendos estudios sobre el asunto tomando como referencia los datos de la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE). Ahí se revela la evolución entre 2008 y 2013, un intervalo temporal que, pese a no ser demasiado actual, sí refleja un claro retroceso durante los años más duros de la crisis. Las centrales han querido dar visibilidad a este problema con motivo del Día por la Igualdad Salarial, que se conmemora con pocos motivos de celebración pasado mañana, 22 de febrero.

Las cifras hablan por sí solas. En 2013 los varones cobraron de media en Euskadi 30.312 euros, frente a los 22.687 que percibieron las mujeres. Esto es, 7.625 euros menos, lo que supone una desigualdad del 25,16%. De ese modo, la brecha ha aumentado porque cinco ejercicios antes, en 2008, la diferencia era del 23% (28.264 euros frente a 21.766). La evolución es similar a la española, donde los sueldos son bastante más bajos (25.675 y 19.514 euros, respectivamente), pero la desigualdad es algo menor, al pasar del 21,87% al 24% en el periodo temporal estudiado. Es decir, tanto aquí como en el conjunto del país la subida de la desigualdad ha sido de algo más de dos puntos.

Antes de seguir desmenuzando las estadísticas hay que aclarar que los desequilibrios salariales tienen unas causas concretas. Naturalmente, en la mayoría de las empresas un hombre y una mujer con igual cargo y responsabilidades similares cobran lo mismo; lo contrario sería ilegal. Así que los principales motivos para explicar la brecha salarial están en unas desigualdades estructurales. En primer lugar, el trabajo a tiempo parcial tiene mucho que ver, ya que la incidencia de este tipo de jornada -que conlleva sueldos más bajos- entre el colectivo femenino llega a sextuplicar la que existe entre los hombres. Al fin y al cabo, y pese a todo, son ellas las que mayoritariamente siguen sacrificando su vida laboral para, por ejemplo, el cuidado de los hijos.

Esta realidad también explica en buena medida que sean los varones quienes tienen más facilidades para mantener una progresión laboral y escalar a puestos mejor retribuidos. Como ejemplo, aunque sea tirando por elevación, el número de mujeres en los consejos de administración de las compañías que cotizan en el Ibex-35 representa sólo el 18,8% del total de consejeros. En fin, que los hombres siguen subiendo más alto y eso termina suponiendo sueldos más altos.

A todo ello se unen, además, los casos de empresas con políticas abiertamente machistas -e ilegales-; y también hay que tener en cuenta las menores retribuciones en sectores muy feminizados (limpieza, comercio...) frente a los sueldos más altos en otros ámbitos copados históricamente por trabajadores varones (como es la industria).

Las indefinidas, peor

Volviendo a las cifras, es curioso que cuando mejora la calidad de los contratos aumenta la discriminación salarial. Así, entre trabajadores temporales la brecha en Euskadi es ‘únicamente’ del 3,78% (18.676 euros cobran los hombres y 17.971 las mujeres). El porcentaje es envidiablemente bajo si se tiene en cuenta que en el conjunto de España escala hasta el 10,65%.

La cuestión es que en el País Vasco sólo 85.400 mujeres tienen contratos temporales; mientras, la mayoría, 270.200, están fijas. Y es en esta modalidad tan deseada donde las diferencias salariales se disparan. En concreto, hasta el 27,15%: ellas perciben 23.863 euros, frente a los 32.756 que ganan los varones. Una distancia de casi 9.000 euros. El panorama a nivel estatal en cuanto a contratación indefinida es muy parecido, aunque los desequilibrios son menores que en Euskadi: es cierto que en el conjunto de España se cobra bastante menos (27.768 euros ellos, frente a 20.643 de ellas), pero las diferencias se encogen (con una brecha salarial del 25,66%).

Las diferencias de remuneración entre sexos también son diferentes según las franjas de edad. Como era previsible, el mayor desequilibrio se da entre trabajadores mayores de 65 años, con un imponente escalón del 41,23%. Sin embargo, muy pocas personas están en este caso en el conjunto de España. Más reveladora, y poco prometedora, es la evolución entre distintos segmentos. Entre los 20 y los 24 años las mujeres acceden al mercado laboral con salarios próximos al mínimo interprofesional, al cobrar, de media en España, 9.410 euros al año. Los varones, por su parte, llegan a 11.856, por lo que el desajuste es del 20,63%. A continuación, entre los 25 y los 29 años, la brecha salarial se rebaja hasta el 14,19%. Pero a partir de este punto no deja de subir -a medida que los sueldos se hacen más altos- hasta que alcanza la mayor desigualdad en la franja entre los 55 y los 59 años. Es cuándo más cobra la gente (31.691 euros al año ellos, y 22.563 ellas), pero también es cuando la brecha se amplía al 28,8% en el conjunto del país.