El Correo

"Comprar leche a 45 céntimos es beber sangre de baserritarra"

Tomás García Azcárate, durante su intervención en unas jornadas en San Sebastián.
Tomás García Azcárate, durante su intervención en unas jornadas en San Sebastián. / LUSA
  • Tomás García Azcárate, consejero de Mercados Agrarios de la Comisión Europea

  • aboga por mejorar los costes y aprovechar las ventajas competitivas del agro vasco. También desvela que el sector agrario "es el único que ha creado empleo en la crisis"

Tomás García Azcárate es doctor en Economía Agraria, experto en Política Agrícola Común y Comercio Exterior, y actualmente consejero de la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea. Hace unos días estuvo San Sebastián y ofreció al agro vasco algunas claves de la futura reforma de la Política Agraria Común (PAC). También advirtió de la importancia de controlar los costes y mejorar la organización en el sector.

El Consejo de Ministros acaba de aprobar los últimos reales decretos sobre la aplicación de la reforma de la PAC en España. ¿Cómo calificaría la actitud del Gobierno español en toda su negociación?

El Gobierno tenía muy claros los objetivos de la negociación, que eran que la nueva PAC implicara muy pocas nuevas obligaciones o condicionantes para el Estado. Y lo ha conseguido. Ha logrado que durante siete años la nueva PAC no represente ninguna asignatura pendiente. Esos siete años, que los hemos comprado, los podremos ganar si nos ponemos las pilas. Es decir, si avanzamos en un proceso de una agricultura más respetuosa con el medio ambiente y con productos de calidad. Pero los habremos perdido si seguimos haciendo lo mismo. Hay un ejemplo que es paradigmático. Alguien ha secuestrado las vacas lecheras. No hay una sola vaca en los prados, están todas estabuladas. La ventaja comparativa que tiene el norte de España es la hierba, pues para hacer leche con soja brasileña y maíz ucraniano seguro que hay gente más competente que nosotros. Tenemos que movilizar nuestras ventajas competitivas. La culpa no es del ganadero, que ha hecho lo que ha podido para sobrevivir. El modelo de producción que hemos tenido en los últimos años nos está llevando a un callejon sin salida, y además en un mercado como la leche, que va a estar más liberalizado cada día y sin cuotas.

La figura del agricultor activo ha sido el gran caballo de batalla. ¿Cree que el Gobierno español sacará adelante esta figura?

Hacemos lo que podemos con lo que tenemos, con lo que la solución es una solución bastarda. Queremos que la ayuda llegue a los agricultores activos, pero también que esté en la caja verde de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y no ligada a la producción. Al final, lo que hemos decidido entre Bruselas y Madrid es una regla general que dice que las ayudas van al agricultor activo, al productor, pero hay una excepción que permite recuperar a una parte siempre y cuando se realicen actividades importantes para mantener el campo.

El cariño de la gente

¿Qué es lo que ha de mejorar nuestro agro?

El futuro pasa por ajustar los costes de producción y vender bien. Euskadi es una pequeña zona productora y una gran zona consumidora, y tiene la suerte de que aquí la gente tiene mucho cariño a lo suyo. Son bazas importantes que tiene que jugar la agricultura, siempre y cuando lo que ofrezcamos sea calidad con precios razonables.

¿En qué otras cosas se tiene que poner las pilas el sector?

La organización también es importante. Luego hay una serie de nuevos temas en los que se está avanzado, como los circuitos cortos, las ventas directas o la logística. En Francia, por ejemplo, hay agricultores con cámaras web en las que ves a las vacas, o productores de foie que te enseñan cómo lo hacen.

Volviendo a la leche, los ganaderos vascos ya están organizados y con una producción notable. ¿Qué les falta?

En la parte de producción lo que falta es un gran grupo cooperativo a nivel del Estado capaz de negociar contratos con la gran distribución. Kaiku ha hecho un gran esfuerzo en diversificación de productos; ha sido pioneros en las cuajadas y ha logrado una buena cuota. En general hay un problema de tamaño.

¿Euskadi podría crear ese gran grupo cooperativo estatal?

Uno de los problemas de las fusiones es que todos quieren ser los líderes. Por experiencia podría ser, pero por tamaño probablemente no. Algo que me hace llorar es la competencia entre la leche leonesa, la asturiana y la vasca. Tendríamos que tener una leche de la cornisa, aunque esto es un sueño.

La PAC supone hoy un 30% del presupuesto comunitario total, aunque llegó a ser un 80%. ¿El ciudadano europeo seguirá dispuesto a seguir apoyando al campo?

Hay un principio que ya se está imponiendo y es el de 'dinero público para bienes públicos'. Un ejemplo. El 40% de la producción comunitaria depende de las abejas, son un bien común. Para mantener estos insectos tiene que haber tierra para polinizar todo el año. Si tenemos monocultivos tendremos mucha floración cuando le toque a la colza o al cereal, ¿y el resto del año qué hacen las abejas? En esta reforma estamos impulsando que los agricultores con un cierto tamaño tengan que tener tres cultivos. No lo hacemos por complicar la vida a la gente, sino porque el dinero público tiene que ir a producir bienes públicos. La próxima reforma irá por aquí.

Relevo generacional

¿Qué se puede hacer desde todas las administraciones para rejuvenecer la agricultura y la ganadería? ¿Hay ayudas para los jóvenes?

Las hay. De hecho, en esta reforma se da prioridad a los jóvenes agricultores. De todos modos, la gente no se anima a montar una explotación porque haya ayudas o no. La primera ayuda que hay, desgraciadamente, es la crisis económica. El sector es anticíclico, es el único que ha creado empleo en la crisis. La otra ventaja es que las inversiones son relativamente limitadas.

Usted habla de la PAC más allá de 2020. ¿Por dónde irá era próxima reforma?

Tenemos PAC hasta 2020, con lo que antes de esa fecha tenemos que empezar a preparar la de 2027 o 2030. Eso quiere decir que la nueva norma la tiene que aprobar el Parlamento actual antes de la Semana Santa de 2019. Sabiendo el tiempo que lleva, la propuesta tiene que estar a finales de 2017. Y para eso tenemos que hacer un análisis de impacto, una reflexión, consultas públicas. Vamos, que el debate sobre la próxima PAC va a empezar el año que viene. Cuando digo eso a la gente le entra la angustia. Mire, una de las cosas en que las que tenemos que trabajar ya es la mejora y el equilibrio de la cadena alimentaria. ¿Cómo conseguir creación de valor y que este valor se distribuya de una manera justa? Si compras leche UHT a 45 céntimos el litro, estás bebiendo sangre de ganadero. En el caso de Euskadi, sangre de baserritarra. La cadena ha destruido valor. El industrial no gana, el comercial no gana y, evidentemente, el agricultor pierde. No salen las cuentas. No hace falta llamar a la lucha de clases del comprador frente al productor. Se trata de crear valor y de que se distribuya, pero nunca mediante una intervención del Estado sino con una negociación entre partes equilibradas.

Pero es que no hay equilibrio...

Claro. Tenemos que ayudar a mejorar eso. España ha adelantado con la Ley de la Cadena Alimentaria, pero hay que seguir avanzando. Otra de las cosas esenciales es una innovación que sirva de verdad para el campo. Poner al investigador que recibe dinero público al servicio de la sociedad a la que sirve; en este caso, del agro.