Zaldibar veta la entrada de perros al parque

Vista del parque de Olazar rehabilitado por los vecinos. /  M. DÍAZ
Vista del parque de Olazar rehabilitado por los vecinos. / M. DÍAZ

Varios incidentes han llevado al Consistorio a cambiar de opinión seis meses después de permitir su acceso a la zona de Olazar

MANUELA DÍAZ ZALDIBAR.

La convivencia entre personas y canes no ha sido la esperada en Zaldibar. Varios amagos de ataque en el parque de Olazar han obligado al Ayuntamiento a vetar la entrada de perros sueltos en esta zona de esparcimiento apenas seis meses después de abrirles las puertas de par en par. El último suceso en el que varios perros rodearon hace aproximadamente un mes a una niña ha sido el detonante definitivo para dar el paso.

El dueño de los canes llegó incluso a enfrentarse a los padres de la menor y el incidente acabó con la intervención de la Ertzaintza y una queja formal del suceso. No fue el único caso. Según fuentes municipales, otro menor y varios adultos que practicaban running en el antiguo campo de fútbol, han sido rodeados por perros durante el último medio año. «Nuestra idea es priorizar a las personas, así que si siguen surgiendo problemas tomaremos medidas», apuntó la alcaldesa, Arantza Baigorri.

Con esta decisión, aprobada por unanimidad por los grupos municipales -EH Bildu, PNV y PSE-, la localidad se queda sin ninguna zona expresa de uso compartido para que los animales domésticos puedan estar sueltos. No obstante, desde el Consistorio recuerdan que, aunque los perros no pueden ir sueltos por el casco urbano, «los propietarios podrán quitarles la correa en los numerosos montes que rodean el municipio». El censo de perros potencialmente peligrosos de Zaldibar es de ocho ejemplares.

Sin sanciones en tres años

En los últimos años, en la comarca se han habilitado numerosas áreas de recreo para animales sueltos dada la creciente demanda. En Durango, la movilización por parte de los dueños de mascota posibilitó dibujar un mapa con doce zonas de esparcimiento para que los perros puedan pasear sin correa y otras cinco con horario restringido. Por su parte, en Elorrio, pionero en este aspecto, de las diez zonas que se habilitaron en un principio se retiraron dos en Urarka y Goieta por quejas vecinales.

El malestar en Zaldibar viene de lejos y va en aumento también por la proliferación de heces en el núcleo urbano. Según fuentes municipales, la zona de Olazar rehabilitada por los vecinos en auzolanak para el ocio con merenderos y una pista de atletismo, «presenta muchas veces un aspecto lamentable por la cantidad de excrementos». Según el Consistorio «es la zona más afectada». En este sentido, la localidad dispone de una ordenanza de animales que incluye multas de hasta 300 euros para los infractores, pero desde que se aprobara hace tres años no se han puesto sanciones.

La asociación por el bienestar de los perros del Duranguesado Durangod, que cuenta con más de 1.300 simpatizantes en la comarca, desarrolla estos días una campaña para concienciar a los propietarios de canes de que deben recoger las heces. No llevar atados a los perros se considera en Zaldibar una infracción grave con multas que oscilan entre los 300 y los 1.500 euros, según el caso. El carácter proteccionista de la ordenanza arremete contra el maltrato y no tener a las mascotas en las debidas condiciones pasaría a ser una falta grave y muy grave, respectivamente. Las multas ascenderían hasta los 15.000 euros.

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