Zaldibar obligará a firmas de más de 50 empleados a instalar un punto de recarga eléctrica de coches

La nueva ordenanza de edificaciones apuesta por la ecoeficiencia. Está abierta a alegaciones y entrará en vigor este año

MANUELA DÍAZ ZALDIBAR.

Zaldibar se suma a la línea verde. La nueva ordenanza de edificación apuesta por la ecoeficiencia energética en las construcciones. De esta manera, las viviendas deberán fomentar el uso racional de la energía, incorporar las energías renovables y contar con criterios bioclimáticos a la hora de levantar nuevas viviendas o realizar alguna reforma. El objetivo último es favorecer el medioambiente y contribuir a reducir la contaminación energética. Con iniciativas como esta las familias pueden ahorrarse hasta un 40% en las viviendas de nueva construcción y un 30% en las rehabilitadas.

Sin embargo, la ordenanza no solo repercute en el ámbito familiar sino en las empresas de la localidad. En este aspecto, las que cuenten con más de 50 trabajadores en la plantilla, estarán obligadas a instalar un punto de recarga eléctrica de automóviles.

Según la alcaldesa, Arantza Baigorri, no se trata de medidas complejas. «Tan solo se requiere de un poco más de comprensión y de concienciación con el medioambiente». La mandataria de EH Bildu reconoció que la necesidad de que los Ayuntamientos den «un paso más, no solo como institución sino como personas interesadas en ser lo menos destructivas con la Naturaleza».

La normativa supondrá que todos los edificios nuevos que se construyan estén obligados a instalar aislamiento térmico de fachadas y tejados y captación, además de una apuesta por la utilización de energías renovables con lo que se evitará un derroche de calefacción y un por tanto, un aumento de la factura eléctrica.

Otras medidas más concretas se refieren a la reutilización de materiales de construcción, un método que el consistorio ya aplicó en la ejecución de la variante dónde se valió de piedra rota para hacer hormigón, una técnica cada vez más utilizada por las empresas de la construcción. También se apuesta por la reutilización del agua de lluvia, el uso de vegetación autóctona o la apuesta por fachadas y cubiertas vegetales con las que no solo se reduce el consumo de energía y el calentamiento urbano, sino que mejora la estética, la acústica y calidad del aire del municipio.

La normativa se encuentra en periodo de alegaciones y entrará en vigor a lo largo de este año.

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