El viaje a Canarias que la familia Urrengoetxea nunca podrá realizar

La viuda y el padre de Urrengoetxea recibieron el apoyo de todos sus vecinos. / Vídeo: Sayuri Nishime y P. del Caño | Foto: Ignacio Pérez

'Urren' pensaba iniciar ayer unas vacaciones con su mujer y su hijo en las islas para recuperarse de un año especialmente trágico por la muerte de sus suegros

YOLANDA RUIZ

Si dos asaltantes no se hubieran cruzado en su camino el pasado sábado en Bilbao, Ibon Urrengoetxea estaría hoy en Canarias con su esposa, Edurne, y su hijo pequeño, Alain. La familia había decidido realizar un breve viaje de vacaciones en estas fechas tan señaladas para recuperarse del duro año que atravesaban. Edurne, natural de Gernika e hija única, había sufrido la pérdida de su padre y de su madre en cuestión de meses. Los dos ladrones que golpearon a ‘Urren’ hasta dejarle mortalmente herido para llevarse su cartera se encargaron de sumar un infinito dolor a una tragedia de por sí infinita.

El exfutbolista del Amorebieta había comentado su intención de pasar unos días en las islas a sus compañeros de Hüttenes Albertus Ilarduya, la empresa ubicada en el barrio de Boroa donde trabajaba. Lo hizo en el lunch que celebraron el viernes a mediodía para despedir el año. Nadie podía esperar entonces que Urrengoetxea sería víctima de un asalto mortal horas más tarde en pleno centro de Bilbao. Por eso, las lágrimas seguían ayer muy presentes entre la plantilla, absorta en el pesar.

El zornotzarra, de 43 años, pasó sus últimas horas con algunos de esos compañeros y unos amigos. Fueron a comer a un establecimiento del Casco Viejo. Por la tarde vieron por televisión el partido entre el Athletic y el Betis y luego continuaron la celebración. De madrugada, Urrengoetxea decidió regresar a casa. Subió el puente del Arenal para coger un taxi en Abando. «Siempre lo hacía así», recuerdan sus compañeros. Nunca llegó.

«Una gran pérdida a nivel humano y profesional. Va a ser difícil sustituirle», explicaba muy emocionado el director general de Albertus Ilarduya, David Zorita. ‘Urren’ era «una persona clave» en la empresa al encargarse de fabricar resinas. «Se trata de un producto químico que tiene sus peligros y requiere de mucha responsabilidad, valía que Ibon cumplía a rajatabla». Zorita entró a trabajar en la empresa el mismo año que el exfutbolista. «Tuve que cantar con él en la comida anual que organiza la empresa. Era costumbre hacerles cantar a todos los novatos que entraban», recuerda.

El directivo no ha podido sobreponerse aún a la tragedia. El mismo sábado a la mañana iba a jugar un partido de pádel con ‘Urren’. El ambiente familiar marca el ritmo en la empresa. Los teléfonos de sus 57 trabajadores se activaron en cuanto trascendió el brutal homicidio. Uno de ellos, el de Iskander, miembro de la cuadrilla del exjugador de fútbol. «Estamos todos destrozados», comentaban los empleados.

Buenas sensaciones

Juan Larrea coincidió con ‘Urren’ en las filas del equipo de fútbol del Amorebieta. También para él la Navidad se ha vuelto este año un paréntesis gris. «Se te cae el mundo. Me despierto por las mañanas y no me puedo creer lo que ha pasado», comenta. Hace unos días se encontró con el exfutbolista en unos grandes almacenes de Bilbao y éste le dijo con la sonrisa que le caracterizaba: «¡Mira ahora donde coincidimos!». Ambos habían ido acompañados por sus familias en busca de los regalos de Olentzero. Imposible prever entonces que poco después encontraría la muerte a muy pocos metros de allí, justo en vísperas que el mítico carbonero visitara las casas. «Cómo no vamos a estar deprimidos en el pueblo», repetían ayer algunos vecinos.

‘Urren’ aprovechó la ocasión para recordarle a Larrea que hacía mucho tiempo que no se reunían los antiguos jugadores. «A ver cuando organizamos una chufla, me dijo. Era muy alegre. Un chaval que transmitía muy buenas sensaciones». Larrea lamentaba también que su muerte se produjera poco después de la de otro exjugador del Amorebieta, Omer Álvarez. Este culturista, que fue campeón de Euskadi, falleció a consecuencia de un infarto a finales del pasado mes de septiembre: «Los dos eran vecinos de la calle Luis Urrengoetxea cuando eran jóvenes y eran muy amigos».

Continúa grave el joven arrollado por un coche en Bolueta

Fuentes de Osakidetza confirmaron ayer que continúa en estado grave el joven de 33 años que el pasado lunes, a las ocho y media de la mañana, fue atropellado por un BMW de color negro a la salida de una de las dos discotecas existentes en el polígono Santa Ana, en el barrio bilbaíno de Bolueta. La víctima, ingresada en el hospital de Cruces, transitaba por la acera junto a un amigo de 23 años que también sufre heridas de consideración en la parte baja de la columna vertebral. La Policía Municipal sigue solicitando la colaboración ciudadana para lograr identificar al conductor, que se dio a la fuga.

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