Vecinos del casco viejo exigen medidas contra el botellón

El pórtico sirve de lugar de encuentro para el botellón. / M. SALGUERO
El pórtico sirve de lugar de encuentro para el botellón. / M. SALGUERO

Desde esta asociación de Durango reivindican el refuerzo y la presencia policial durante la próxima celebración de la Azoka

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Durango se prepara para la Azoka. Miles de personas visitarán la villa en apenas una semana con el objeto de consumir cultura. Sin embargo, para la asociación de vecinos del casco viejo de la villa, DAZ, la imagen que ofrece el municipio durante esos días deja mucho que desear. El pórtico de Santa María o el pasadizo de Kanpatorrosteta, o si el tiempo acompaña la plaza de Ezkurdi, se convierten esos días en auténticos vertederos de botellas vacías, bolsas de plástico, papeles, vasos y olor a orín y alcohol. Con el objetivo de desterrar esa estampa, el colectivo ha vuelto a solicitar un año más -como vienen haciéndolo ya desde hace catorce-, a denunciar la situación y a exigir un mayor control para su erradicación. «Hay muchos visitantes que vienen a la Azoka, pero que no visitan Durango porque esos días lo encuentran sucio», apuntaron desde la asociación en un comunicado hecho público ayer.

Para acabar con esta problemática, el colectivo propone un mayor control de los agentes de seguridad y que el Ayuntamiento apueste por fomentar un «Durango diurno». En este sentido, los vecinos del casco viejo aseguran que no se trata de levantar la mano durante los días de fiesta sino de hacer cumplir las ordenanzas municipales. «Esos días son barra libre para el incumplimiento de las ordenanzas», aseguran desde DAZ.

Pórtico de Santa María

La asociación propuso medidas en las zonas dónde se practica el botellón y en el resto del casco viejo, una de las zonas más afectadas por el ocio durante los cinco días que dura la Azoka. Por ello, exige al Ayuntamiento de Durango que los agentes municipales controlen la ingesta de alcohol y el gamberrismo que viene asociado, con una mayor presencia y refuerzo policial en las zonas donde se hace botellón.

También reivindican que en dichos lugares se instalen más contenedores de basura puesto que un lugar que ostenta la categoría de monumento nacional se viste esos días de botellas y vasos de plástico. Es por ello, por lo que también piden que se coloquen carteles disuasorios en el pórtico de Santa María con el objeto de recordar las multas por beber en la calle.

En el resto del casco viejo solicitan un refuerzo de la limpieza, la instalación de urinarios suficientes y un mayor control de los orines que se realicen fuera de las zonas habilitadas, además de un control del ruido que, según el mapa elaborado el pasado año, suele superar los límites de decibelios permitidos en jornadas festivas, que se fijan en los 65 diurnos y los 55 nocturnos.

Desde DAZ hacen hincapié en que «todos somos igual de importantes, el que tiene derecho a disfrutar y el que tiene derecho al descanso».

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