Tres rotondas y 5 pasos de cebra coserán la N-634 en la trama urbana de Iurreta

La demandada transformación se acometerá antes de que finalice 2019 y requerirá de una inversión de más de 1,2 millones de euros

IURRETA.

La N-634, carretera que une Cantabria con Gipuzkoa y una de las vías más utilizadas en Bizkaia, atraviesa el Duranguesado de este a oeste partiendo literalmente en dos a Iurreta. No es de extrañar, por tanto, que la transformación de esta arteria sea una petición histórica de su este Ayuntamiento. «Incorporar la Nacional dentro de la trama urbana es fundamental para el futuro del pueblo. Divide al municipio e impide su desarrollo normal», señaló recientemente su alcalde, Iñaki Totorikaguena. La demanda viene de lejos, concretamente desde hace más de una década, y parece que por fin se hará realidad el próximo año.

De hecho, el proyecto ha sido incluido entre las veinticuatro actuaciones que el departamento de Desarrollo Económico y Territorial de la Diputación llevará a cabo en las carreteras vizcaínas de aquí a 2019. En total, de los 58 millones previstos para desarrollar estos trabajos, el ente foral invertirá 11,2 en la comarca, de los cuales alrededor de millón y medio se destinarán a convertir ese tramo de carretera en travesía urbana y deje de ser así «una trinchera».

El nuevo diseño dará preferencia al peatón a través de varias rotondas, pasos de cebra elevados, semáforos, y un bidegorri», adelantó hace unos meses el primer edil. El trazado del anteproyecto prevé construir dos rotondas en apenas medio kilómetro, que se sumarán a la existente y que conecta con la BI-3341 que enfila al barrio de Goiuria. La primera de estas glorietas se situará a la altura de la calle Fray Juan Askondo, calle que el curso pasado pasó a tener un único sentido.

Asimismo, en lugar de tener que circular en sentido a Bilbao para acceder a la biblioteca -una zona que, además, el Consistorio pretende desarrollar urbanísticamente-, en un futuro próximo se hará desde una de las salidas de este elemento distribuidor. La segunda rotonda se ubicará en la calle Francisco Ibarra y, a diferencia de la anterior, contará con tres ramales.

La incorporación de estos dos nuevos elementos conllevará inevitablemente el desplazamiento del eje central de la Nacional hacia el norte. El nuevo vial que se ejecutará será similar al actual, es decir, contará de una única calzada de dos carriles, uno por sentido. La novedad será los itinerarios continuos para peatones y ciclistas que se formarán en ambas márgenes a lo largo de todo el tramo iurretarra. La acera tendrá un ancho de 2,5 metros mientras que el carril-bici, de carácter unidireccional, será de 2 metros.

Semáforos

Pero coser un pueblo partido por un canal de asfalto y tráfico no se logra solo con la ejecución de un par de eslabones circulares. Por ese motivo, se incluirán hasta cinco pasos de peatones que buscan aumentar la permeabilidad transversal de los itinerarios entre ambos márgenes. Estos pasos, que serán elevados, se emplazarán en el número 25 de la calle Bidebarrieta, que es en realidad uno de los extremos donde arrancará la actuación; poco antes de la calle Fray Askondo; a la altura de las dos paradas de Bizkaibus, donde se encuentra el aparcamiento en superficie, coincidiendo con el subterráneo y el ascensor, a los que sustituirá.

El cuarto dará continuidad a la acera que proviene de la calle Bixente Kapanaga, mientras que el último se situará unos cuarenta metros después de la segunda rotonda para facilitar la accesibilidad con la plaza del Ayuntamiento.

Asimismo, se colocarán semáforos a lo largo de la travesía en la que se transformarán los 700 metros de carretera de modo que se regule la circulación y se reduzca la velocidad de tránsito. El millón y medio de presupuesto inicial con el que cuenta el proyecto correrá a cargo de ambas administraciones, la municipal y la foral. En consecuencia, el Ayuntamiento ha aprobado para este año unas cuentas que destacan por su contención. El capítulo de inversiones se ha reducido del 14% al 12% y tampoco se ha definido la finalidad de cada una de las actuaciones valoradas en 700.000 euros.

El motivo no es otro que tener capacidad económica de cara a la reorganización de la N-634. «La Diputación ha incluido el rediseño en su lista de proyectos a acometer y como Ayuntamiento debemos aguantar el tirón. Una gran parte de las obras deberemos asumirlas nosotros. Por eso preferimos ser cautos, no meternos en grandes planes y mantener las arcas saneadas», reconoció Totorikaguena

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