«Hemos tenido que subir residentes a pulso debido a los cortes de luz»

Vista del exterior de la residencia de ancianos de Durango. /  M. DÍAZ
Vista del exterior de la residencia de ancianos de Durango. / M. DÍAZ

El centro de personas mayores, vecinos y empresas de Durango denuncian los graves problemas ocasionados por las averías eléctricas

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Desde no poder calentar un biberón o salirse en mitad de una proyección, hasta quedarse sin soporte vital para un anciano. Los cortes de suministro eléctrico han traído de cabeza a los vecinos y empresas de Durango en los últimos días. El lunes la causa fue una avería en el centro de transformación que proporciona corriente a parte del Casco Histórico. Un fallo, que según Iberdrola «es poco habitual». Al día siguiente, el generador instalado en Monagotorre para servir de apoyo mientras se reparaba la anterior avería, se quedó sin gasóleo. Aunque ayer, todos estos problemas quedaron solventados, los vecinos se mostraban recelosos.

«No nos han mantenido informados y para nada han dicho si está solucionado», apuntaba Alazne Landeta, gerente de la residencia de mayores y centro de día Astarloa. Tiene motivos para quejarse. Durante esos dos días el centro ha vivido momentos de auténtica locura teniendo que abastecerse de botellas de oxígeno para mantener los soportes vitales de ocho de los 45 residentes, cambiar la maquinaria a oscuras, andar con linternas para atender a los enfermos y se han quedado sin calefacción ni ascensor, entre otras cosas.

El primer día dos residentes que se encontraban dando un paseo con sus familiares estaban en la calle cuando a las siete de la tarde se produjo el corte de luz. «Tuvimos que subirles a pulso en su silla de ruedas porque el ascensor no funcionaba, afortunadamente había dos camas en la primera planta y pudimos recolocarlos allí para evitarnos subir hasta el cuarto piso en el que se alojan», señaló.

En mitad de la proyección

Los cortes continuaron durante toda la noche por lo que la luz de emergencia se quedó sin autonomía y tanto enfermeras como asistentes tuvieron que echar mano de linternas. «Hemos tenido que cambiar la maquinaria completamente a oscuras, pero la organización y la ayuda de bomberos y Ertzaintza ha sido muy rápida y hemos superado con éxito el caos». El lunes, los cortes de suministro llegaron en mitad de varias sesiones en el cine Zugaza. En su caso no pudieron reabrir y tuvieron que devolver alrededor de 130 entradas.

«Es una faena porque, aparte de lo que tienes que devolver, no vendes y encima se nos han roto tres aparatos cuyo coste oscilan los 4.000 euros», explicó Alberto Benegas. Al día siguiente, los cortes no afectaron a cine aunque sí al alumbrado público del exterior, en la calle Uribarri, además de Montevideo Etorbidea, Kanpatorrosteta, Azoka y Juan Mari Altuna.

En Kanpatorrosteta, Carmen Soldevilla, reconoció que «tuve suerte la ser uno los pocos en Durango que cocina con gas. Voy a poner un cartel y hacerme de oro», bromeo. Peor suerte tuvo otra vecina de la zona que «tuvo que ir a calentar el biberón a casa de su hermano», explicó Soldevilla.

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