Una replica de la cruz de Kurutziaga languidece entre zarzas y escombros en la Casa de Campo de Madrid

Estado que presenta la replica de la cruz de Kurutziaga en el antiguo restaurante Currito en la Casa de Campo de Madrid. / E. C.
Estado que presenta la replica de la cruz de Kurutziaga en el antiguo restaurante Currito en la Casa de Campo de Madrid. / E. C.

Censuran la situación de «total abandono» en que se encuentra esta copia del monumento histórico-artístico de Durango en el antiguo restaurante Currito

YOLANDA RUIZ DURANGO.

El aspecto que presenta una de las replicas de la cruz de Kurutziaga ha indignado al durangués Xalbador del Arco que reside en Madrid. No entiende que esta copia de similares dimensiones al monumento histórico-artístico que se erigió en Durango en el siglo XV, en recuerdo del centenar de seguidores de Fray Alonso de Mella quemados por herejes, se pierda entre zarzas y «restos de sillas y mesas apiladas». La escultura presidía el jardín del restaurante Currito, que en 2014 cerró sus puertas en la Casa de Campo,y cuyo espacio es propiedad del Ayuntamiento de Madrid.

Así lo ha corroborado a este periódico María José González, hija del afamado 'Currito'. La dejadez del entorno en el que se encontraba el negocio que explotaba su familia desde 1974 les llevó a cerrarlo. «Los accesos cada vez estaban peor y el Consistorio no se hacía cargo de su reparación. Una pena. Allí dejamos todo. La cruz de Kurutziaga, el mobiliario, enseres...», relataba.

Pero la cruz ya formaba parte del establecimiento hostelero cuando ellos se hicieron cargo de él. Según recordaba esta vecina de Santurtzi, el restaurante ocupaba el caserío construido a comienzos de los años 50 dentro de la Feria del Campo. Formaba parte de la media docena de pabellones que las cámaras agrarias de cada provincia instalaron para una muestra bianual del mundo rural. María José rememora que el de Bizkaia estaba decorado con varios símbolos del territorio, pero uno de los más distinguidos era la cruz.

Otras copias

Sus grandes dimensiones, 4,3 metros de altura tiene la pieza original que desde 2010 está protegida dentro del museo Kurutzesantu de Durango, la hacían bien visible si cabe. Ahora, sin embargo, apenas se puede apreciar entre tanta maleza y escombros que rodean la grandiosa escultura. Así es como se la encontró recientemente Xalbador del Arco, quien reconoce que supo de su existencia a través de la oficina de turismo de la villa y no dudó en acercarse a visitarla a su regreso a Madrid.

Pero se llevó una gran decepción al verla. «No puedo comprender que el Ayuntamiento de Madrid lo tenga en estas condiciones. Se trata de un monumento importante para Durango. De hecho yo tengo una copia en miniatura en casa».

La cruz de Kurutziaga, con una valiosa iconografía, fue objeto de varios atentados antirreligiosos durante la Guerra Civil. En 1980 también sufrió un atentado atribuido al Batallón Vasco español, que aumentó el deterioro del importante conjunto monumental, que cuenta con otras copias. Dos de ellas están localizadas en el cementerio de Portugalete y en el Museo Arqueológico de Bilbao.

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