«No pararemos hasta que Berrio-Otxoa sea el único patrón de Bizkaia»

El obispo de Bilbao, Mario Iceta, saluda al exlehendakari José Antonio Ardanza, natural de Elorrio, en la fiesta de Berrio-Otxoa, copatrón de la provincia.
El obispo de Bilbao, Mario Iceta, saluda al exlehendakari José Antonio Ardanza, natural de Elorrio, en la fiesta de Berrio-Otxoa, copatrón de la provincia. / MAIKA SALGUERO

Devotos del santo calificaron ayer de «vergonzoso que las instituciones se pasan la pelota» sin atender sus plegarias

MARTA GOIKOETXEA ELORRIO.

«No vamos a parar hasta que San Valentín de Berrio-Otxoa sea considerado el único patrón vizcaíno. En Pamplona tienen a San Fermín, en Navarra a San Francisco Javier, en Guipúzcoa a San Ignacio de Loyola, en Álava a San Prudencio, y el pobre nuestro, nada de nada», evidenciaba Conchi Irazabal, una de las voluntarias que cada año venden reliquias y productos elaborados por las monjas dominicas en el pórtico de la basílica de la Purísima Concepción de Elorrio, donde el obispo de Bilbao, Mario Iceta, ofició la misa en honor al santo elorriarra.

La reclamacion de estas voluntarias se hizo extensiva ayer al pueblo de Elorrio y a muchos devotos. Sin embargo, las instituciones no acaban de dar con la fórmula para atender la petición que viene realizándose desde que fuera santificado en 1988. «Es vergonzoso. Parece que se pasan la pelota de unos a otros y los vizcaínos seguimos sin un patrón propio, aunque lo tengamos», indicaron las voluntarias, que además de los artículos tradicionales, como los mostachonesy las reliquias, ayer pusieron a la venta una tela con la imagen impresa del santo y un libro con las cartas originales que envió a su familia.

LAS FECHAS

1861
murió decapitado en Vietnam, donde acudió como misionero. Allí le conocen como el «santo de la fortaleza»
1988
año en el que Berrio-Otxoa, que cuenta con un museo en el convento de Santa Ana, fue santificado en Roma.

«En el interior del templo, a rebosar de feligreses, los bertsolaris Andoni Egaña y Sebastián Lizaso agradecieron la labor de Berrio-Otxoa y apelaron a la «unión entre los creyentes para recordar a un santo que está entre nosotros». El obispo recordó las obras que llevó a cabo desde su más tierna infancia hasta sus misiones en Vietnam, donde murió decapitado en 1861. Por primera vez, se contó con la presencia de un seminarista vietnamita «fruto de la siembra de la fe de San Valentín», explicó.

Ejemplo de amor

«En Vietnam se le conoce como el santo de fortaleza. Predicó en un lugar donde el cristianismo estaba perseguido, lo hizo en condiciones pésimas, pero Dios era su fuerza y su consuelo. Hoy en día nuestros temores revelan la falta del amor más grande. Nos creemos dueños de nuestra vida, pero debemos aprender que realmente nuestra vida está en manos de Dios. Este es el camino para ganar una vida grande, llena de luz y esperanza», indicó el obispo, que destacó el amor que Berrio-Otxoa procesaba a su familia y se refirió a las agresiones machistas que hoy en día padecen las mujeres y, de manera colateral, los niños. «Cuánta violencia en nuestras casas, cuántos niños y mujeres mueren a manos de sus parejas. San Valentín, aunque vivía en condiciones difíciles, siempre encontraba la oportunidad para mostrarle su amor más sincero a su madre y familia. Debe ser nuestro ejemplo», recomendó.

Al acto litúrgico también acudió la cofradía de Berrio-Otxoa y representantes institucionales, como la diputada de Cultura y Euskera, Lorea Bilbao; la presidenta de Juntas Generales, Ana Otadui, y el exlehendakari, José Antonio Ardanza. «Las instituciones debemos trabajar por no crear divisiones en la sociedad. Por lo tanto, los santos deben de unir no separar», indicó Lorea Bilbao, que acudía por «primera vez» a la cita como diputada. «Son tradiciones que deben mantenerse y yo he venido ya varias veces antes de desempañar mi cargo actual», indicó.

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