Regresa a prisión por amenazar a su pareja el asesino que intimidó a una edil de Durango

La diputada de Igualdad y el director de Inclusión Social participaron en la concentración de apoyo a Pilar Ríos. /IGNACIO PÉREZ
La diputada de Igualdad y el director de Inclusión Social participaron en la concentración de apoyo a Pilar Ríos. / IGNACIO PÉREZ

El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria ha decidido internarle tras conocer que había advertido a la joven de que pensaba pagar a unos sicarios para matarla

YOLANDA RUÍZ

El vecino de Durango Felipe Ardanza, que se encontraba en libertad condicional tras asesinar a su expareja, Ofelia Hernández, a comienzos de 2005, ha vuelto a la cárcel después de haber amenazado de muerte a su actual compañera sentimental. La decisión ha sido tomada por el Juzgado de Vigilancia Penitenciara tras una vista que se celebró el pasado jueves, según ha podido saber este periódico, y cuya sentencia será comunicada en breve.

La vuelta a la cárcel se ha producido precisamente pocos días después de otro caso de intimidación. En un juicio rápido, el individuo fue condenado el pasado lunes por amenazar de muerte a la presidenta del área de Igualdad y primera teniente de alcalde de Durango, Pilar Ríos, en un establecimiento hostelero el pasado 1 de marzo.

«Da más tranquilidad», comentaba la concejala ayer, horas antes de que el pórtico de Santa María acogiera a las ocho de la tarde una concentración convocada por la Plataforma Feminista y apoyada por el Ayuntamiento como repulsa por esta agresión de violencia de género. El acto contó también con la presencia de la diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, Teresa Laespada, y el director foral de Inclusión Social, Óscar Seco.

En datos

17
años y 9 meses de cárcel es la condena que la Audiencia de Bizkaia impuso a Felipe Ardanza a finales de 2006 por acuchillar a su expareja en presencia de su hija de 4 años y de otro niño de 11 que la mujer tenía de una anterior relación. Los hechos ocurrieron en enero de 2005.
Once años en la cárcel
Hace unos dos años recibió la libertad condicional tras cumplir dos tercios de la condena. Contaba con los informes favorables del centro penitenciario y había mostrado un buen comportamiento durante su reclusión.
70
metros de alejamiento durante seis meses en el caso de Pilar Ríos, y otros 500 metros de su actual pareja: son las dos órdenes que le han impuesto en quince días.

Hacía casi dos años que a Felipe Ardanza se le había concedido el beneficio de disfrutar del tercer grado por haber cumplido dos tercios de la condena, que se elevaba a un total de 17 años y 9 meses. Mostraba un buen comportamiento y disponía de los informes favorables por parte del centro penitenciario en el que se encontraba recluido. Pero el pasado viernes se enfrentó a la reponsable del área de Igualdad en Durango amenazándola de muerte en un establecimiento hostelero. El juez le condenó a una orden de alejamiento a más de 70 metros durante seis meses por un delito leve de amenazas, así como al pago de una sanción económica.

«Un peligro para mí»

Pero el asesino de Ofelia Hernández tenía otra causa pendiente. Al parecer, su nueva compañera sentimental había interpuesto una denuncia por haberla amenazado con pagar a unos rumanos para que se encargarán de acabar con su vida. Como consecuencia de esta demanda, que se registró a finales del pasado mes de febrero, le impusieron una orden de alejamiento de 500 metros. El juicio se celebró el jueves en Durango y, aunque aún está pendiente de sentencia, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria ha ordenado el inmediato regreso del acusado a la prisión de Basauri.

La rápida actuación de la Fiscalía, que fue advertida de la psicosis que la actuación de Felipe Ardanza había creado en la localidad, ha contribuido a su inmediato encarcelamiento. «Eso no significa que no le vayan a absolver por falta de pruebas», indicaron desde el mundo de la judicatura.

En cualquier caso, Pilar Ríos insistía ayer en que el asesino de Ofelia Hernández, con quien tenía una hija de corta edad, ha demostrado que no está reinsertado. «Se trata de un peligro para mí y para el resto de las mujeres. Yo no digo que tenga que ingresar en prisión pero sí que se busque el recurso que mejor se adapte a sus circunstancias», señaló.

La responsable del área de Igualdad consideró que las órdenes de alejamiento que se dictan en los casos de violencia de género «sirven de poco. También tenía orden de no acercarse a Ofelia en su día y acabó asesinándola», recordó Ríos. La solución, en su opinión, pasa porque «la ley tiene que pensar más en las víctimas y ofrecer medidas de contravigilancia. Es preciso que se controle al agresor porque las víctimas no han hecho nada».

Como miembro de la Plataforma Feminista de Durango reivindica también «una ayuda especial para las víctimas, a quienes pedimos que denuncien la violencia de género, pero los pasos que tienen que dar son muy duros».

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