«No puede ser que ir a trabajar sea sinónimo de arriesgar la vida»

Trabajadores de Fundiciones Garbi, en la concentración de ayer. /  N. K.
Trabajadores de Fundiciones Garbi, en la concentración de ayer. / N. K.

Operarios de Fundiciones Garbi de Abadiño se concentraron ayer frente a la planta en protesta por el segundo accidente laboral grave en 2 meses

NAHIKARI CAYADO ABADIÑO.

Trabajadores de Fundiciones Garbi de Abadiño se concentraron ayer ante las instalaciones de la empresa para «denunciar y manifestar nuestro absoluto rechazo y rabia» por el accidente laboral sufrido esta semana por un compañero de 47 años, que perdió el brazo. El pasado 13 de diciembre otro operario de 31 años de la misma planta sufrió un percance similar con la amputación también de una de sus extremidades superiores.

Por ello, el centenar de empleados que se dieron cita frente a la fábrica no dudó en «exigir a la empresa que tome las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir una desgracia como esta». Javier Cosio, presidente del comité (LAB) lamentó que, «tras el primer accidente, vimos la necesidad de tomar medidas de seguridad, unos protocolos y formas de gestionar que desgraciadamente han fallado».

De hecho, asegura que «la ayuda solicitada para solventar los problemas de seguridad vinculados a la empresa ha venido mal y tarde». Por ello, exige que «se agilicen los procesos protocolarios y se actúe con la rapidez necesaria para que no vuelva a ocurrir un hecho tan lamentable como este».

El enfado y la crispación eran patentes ayer entre los empleados de Funciones Garbi. «No puede ser que ir a trabajar sea sinónimo de arriesgar la vida», recalcó Cosio. El presidente del comité se reunió ayer mismo de urgencia con los responsables de la empresa y les transmitió que «así no podemos seguir». «Las medidas hay que tomarlas ya», sentenció.

Paros de dos horas

Además de los dos últimos accidentes graves en tan corto espacio de tiempo, en Fundiciones Garbi no olvidan tampoco los incendios sufridos, que suman un total de cinco percances en un periodo de siete meses. El joven de Barakaldo que esta semana sufrió la amputación de un brazo mientras realizaba las labores de mantenimiento también sufrió golpes en tórax y cabeza.

«Salió ayer por la tarde de la UCI y ahora está animado, dentro de lo que cabe», detalló Cosio, que hizo hincapié también en que «es lamentable que a una concentración en la que reivindicamos nuestros derechos vaya menos gente que a ver al Barcelona al Gran Hotel de Durango». Además de la protesta, durante la jornada de ayer se realizaron también dos paros convocados por LAB, de 4.00 a 6.00 en el turno de noche, y de 12.00 a 14.00 horas en el de mañana.

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