«No hay otro pueblo igual o mayor que Durango que supere un 20% el uso del euskera en la calle»

Asier Basurto presentó los resultados del estudio en Durango. /V. E.
Asier Basurto presentó los resultados del estudio en Durango. / V. E.

El casco viejo es la zona donde más se habla la lengua vasca, según la investigación del Clúster de Sociolingüística

VIRGINIA ENEBRAL DURANGO.

Hace un año, distintos agentes involucrados en la promoción de la lengua vasca fijaron como meta dos proyectos para el plan de normalización del euskera que diseñará el Ayuntamiento de Durango: crear un Consejo e impulsar una investigación sobre su uso. El Consejo ya ha dado sus primeros pasos con la aprobación del reglamento en el último pleno, y el martes se conocieron los resultados del sondeo llevado a cabo entre finales de junio y primeros de julio. El 22,7% de las conversaciones que se mantienen en las calles durangarras se dan en euskera, una cifra que puede parecer escasa -y probablemente lo es- frente a un 75,4% en castellano. Sin embargo, el técnico del Clúster de Sociolingüística Asier Basurto quiso poner de relieve el significado del dato. «No hay otro pueblo de las dimensiones de Durango o más grande que supere el 20% en el uso. Es el único y eso lo convierte en un pueblo referencial».

El empleo del euskera siempre pierde respecto a los porcentajes de conocimiento de la lengua hasta el punto de que caen a la mitad. Durango no es ajeno a este fenómeno ya que casi la mitad de la población es euskalduna, ante otros dos cuartos que, o bien lo entienden pero no lo hablan, o bien desconocen por completo el idioma. Basurto dio una clave para entender el salto. «La capacidad de expresarse en una lengua es un dato individual, que depende exclusivamente de uno mismo; el uso, en cambio, está condicionado socialmente. No hablas solo, sino que te comunicas con otras personas y, por lo tanto, lo haces en función de ellas».

Estudio pionero

La investigación, que se ha realizado mediante la metodología de la observación, se ha limitado a analizar el espacio público y sus resultados son una fotografía del empleo del idioma. «No se tiene en cuenta cómo se utiliza», aclaró el técnico del Clúster , quien señaló además dos puntualizaciones. «No hay un estudio similar anterior así que no se puede observar la evolución, aunque a partir de ahora se podrá, pero, sobre todo, los registros no hacen un diagnóstico lingüístico de la ciudadanía duranguesa, sino que muestran la realidad de sus calles. No todas las personas que, sin saberlo, han tomado parte son de Durango». En total se completaron 4.124 entrevistas -los miércoles a lo largo del día, los viernes por la tarde y los sábados por la mañana- en las que intervinieron 11.227 sujetos.

El estudio dividió la villa en tres recorridos: el casco viejo, la zona de Ibaizabal y Landako, y el área entre Ezkurdi y Madalena. La parte más antigua ganó por más diez puntos, con casi un 30% de conversaciones en euskera, frente al 14,1% y 17,8%, respectivamente. El apartado más agridulce del análisis lo pusieron los diálogos entre menores, ya que si bien cuando hablan entre ellos el euskera sube hasta el 42,2%, cada colectivo por separado no alcanza el 20%. Los mayores se comunican en la lengua vasca en un 14,3%. «Este es quizá el dato más preocupante», reconoció Basurto.

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