La primera lección en Maristak sirve de puente para a superar conflictos

El alumnado de Maristak compitió ayer por diseñar el puente más resistente. / M. DÍAZ
El alumnado de Maristak compitió ayer por diseñar el puente más resistente. / M. DÍAZ

Su pionero método en competencias estratégicas se exporta de modelo a otros centros de FP

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Markel Dueñas, Vanesa Álvarez y Obedia Tabiri arrancaron ayer su primer curso de Bachillerato en Maristak con nota. Fueron los ganadores de su curso en el diseño de un puente que aguantara el mayor peso posible. «¡Es el más alto y ha aguantado todos los libros!», gritaban emocionados. Un juego que, ambientado en el conflicto abierto entre EE UU y Corea del Norte y la necesidad de crear un puente de diálogo, ha servido para enseñar a los alumnos la fórmula de trabajo del centro. «Ha sido un primer día de curso genial y gracioso», aseguraba Vanesa Álvarez, de 15 años. Y les ha servido tanto para empezar a conocerse entre ellos, como para dar sus primeros pasos en una metodología de competencias estratégicas de la que Maristak es pionera en Euskadi y que está exportado a través de un programa del Gobierno vasco a otros centros de FP.

Junto a este grupo de bachillerato humanístico, ganaron otros tres del ciclo superior de Automatismos y Robótica Industrial, otro del ciclo medio de Instalaciones eléctricas y automáticas y un cuarto de FP básica de electricidad. «Queremos que el alumno saque su máximo potencial, adaptarnos a la demanda del mercado y para ello hemos tenido que romper con nuestra estructura educativa, fomentando la creatividad, innovación, ilusión y el trabajo en equipo de manera dinámica y activa», subrayó Daniel Irazola, director de Maristak y experto en Innovación y Creatividad. Y después de una década parece que los resultados empiezan a verse. «Cuando nuestros alumnos empiezan en una empresa su proyección es espectacular porque saben trabajar en equipo y en torno a retos», subrayó.

550 alumnos repartidos en 140 grupos se las ingeniaron ayer para hacer este puente con ayuda de cartulinas, unos depresores de madera y un poco de cola. «Puentes que ayuden a superar conflictos», matizaron entre bromas. “Lo que más nos ha costado ha sido que aguantara el peso, pero es como la vida misma, hay que saber controlar los problemas del día a día», apuntaron Alba Torrado y Shirley Terrazas.

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