La polvareda del derribo de la estación llega al pleno de Durango

Labores de retirada de escombros ayer en la vieja estación. / Y. R.
Labores de retirada de escombros ayer en la vieja estación. / Y. R.

El equipo de gobierno y PP eluden las responsabilidades que reclamó ayer la oposición por considerarlo un «ataque a la memoria histórica»

MANUELA DÍAZ DURANGO.

El derribo de la vieja estación ha levantado una gran polvareda en Durango. Ayer mismo el pleno fue testigo de un nuevo enfrentamiento entre el equipo de Gobierno y la oposición por las ruinas de un edificio que para los primeros es un paso necesario para la construcción del acceso principal, previsto hace ya más de una década, y para los otros, ha sido un duro golpe contra el patrimonio histórico de la villa, por lo que ayer exigían responsabilidades. Una responsabilidad que tanto el Ejecutivo local -PNV y PSE- como el PP eludieron después de rechazar con sus votos la moción presentada por EH Bildu y Herriaren Eskubidea y por la que también solicitaban una condena al derribo al entenderlo como un «ataque a la memoria histórica» pese a que Patrimonio «propusiera» frenar los trabajos hasta que se resolviera si el edificio es un bien cultural.

Buscar esta última vía para conseguir mantener en pie la estación, fue tildado por la portavoz socialista Pilar Ríos de «interés electoralista» ante un hecho que, según recalcó, ya se conocía desde hace más de 10 años. Por su parte, Goiztidi Díaz, del PNV, recordó que el Ayuntamiento no está ejecutando el derribo «ni ha puesto dinero para ello», sino el Gobierno vasco, con el que por ende Durango ha firmado un convenio para retirar el trazado ferroviario, la estación, las cocheras y levantar cinco torres con 600 viviendas.

Recordaron a EH Bildu que en ningún momento el proyecto, redactado hace más de una década, incluía el «viejo» edificio de la estación de tren, ya que en ese escenario iba previsto el acceso principal y una vía para unir las calles Herriko Gudari y Sasikoa, que «permitirá mejorar la accesibilidad al centro de Durango». Ríos señaló que, a su juicio ,carece de valor sentimental y las condiciones «lamentables» en que se encuentra el edificio hubieran requerido de una «inversión millonaria» para su reforma.

Cubierta y nueva entrada

La oposición no se mantuvo callada. Aritz Bravo, de EH Bildu, lamentó que el Consistorio no haya mostrado interés por un edificio que ha logrado recabar más de 2.000 firmas y promovido un manifiesto -firmado entre otros por miembros de Gerediaga-y que hubiera posibilitado otros usos sociales. Tuvo para todos. Al PNV le acusó de «primar el dinero y el cemento a la cultura y patrimonio», y al PSE de anteponer los pactos a su propia memoria histórica por la importancia de la estación en la fundación de PSE durangués. Les recordó, además, que siempre se han opuesto a un «macroproyecto» que calificaron de «pelotazo».

Jorge Varela, de Herriaren Eskubidea, recordó que no se trata de un proyecto inamovible y que con voluntad política se hubiera frenado el derribo como hace años se desechó el plan de la sede de siete plantas que ETS iba a levantar en la entrada principal. «Los planes se pueden cambiar como ha cambiado la vida en Durango en la última década», señaló. Tras lamentar la falta de protagonismo de la ciudadanía en este tema, preguntó en varias ocasiones por el inicio de la obras del nuevo acceso.

Horas antes del pleno, el ejecutivo adelantaba que una vez concluya el derribo se procederá a cubrir el actual acceso con una estructura acristalada. También se reducirá la pendiente de las escaleras para mejorar la accesibilidad y la seguridad de los usuarios, como fase previa a la construcción de la entrada principal. «Las obras se concatenarán para no molestarse entre ellas», apuntaron.

Temas

Durango

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos