«Este parque pone en valor a las mujeres valientes»

Familiares de Benita y María González Gorosarri posan junto a la placa del nuevo parque. / M. D.

La hija de la duranguesa Benita Uribarrena que luchó contra el franquismo inauguró ayer el parque que lleva su nombre en la villaXxx

MANUELA DÍAZ DURANGO.

«Mi madre es hoy un símbolo para todos y con esta placa se pone en valor a las mujeres valientes que se involucraron en la lucha por la libertad contra el franquismo». Marina Fuster reconocía estar viviendo un sueño durante la inauguración ayer de la placa que conmemora, en el parque del Museo de Arte e Historia de Durango, a su madre, la comunista antifascista Benita Uribarrena. Rodeada de familiares y amigos, y de numeroso público, agradeció el reconocimiento y afirmó que se trata de un homenaje a los miles de víctimas de la dictadura, «cuyas vidas fueron destrozadas por un sueño».

Emocionada, Fuster aseguró que Durango «es el principio de la historia» de su familia. Allí nació su abuela Benita 'la periodista' que llevaba el quiosco de prensa en Ezkurdi, «de fuerte personalidad y convicciones políticas, y allí nació también su madre Benita Uribarrena, «optimista, muy valiente, sensible y humilde». La guerra y el bombardeo que asoló la villa hace 80 años le separaron de sus raíces, y fue evacuada junto a su familia a Francia. Sin embargo, el exilio no logró aniquilar su espíritu de lucha y sus convicciones socialistas.

«Benita, a quien dedicamos este hermoso parque, arriesgó muchas veces su vida por la libertad», recordó la alcaldesa, Aitziber Irigoras, tras el acto. Y es que Uribarrena fue una agente activa de la resistencia francesa en un espacio dominado por los hombres. También militó en el Partido Comunista hasta su fallecimiento en agosto de 1964 y participó en muchas misiones clandestinas del PCE, como la vez que viajó hasta San Sebastián para sacar a dos vascos condenados a muerte «haciendo todo el trayecto de vuelta sentada al lado de un guardia civil, quien ignoraba el motivo de su viaje».

También viajó a Zaragoza, Barcelona y Murcia durante el franquismo para llevar documentos y dinero a familias de presos políticos en maletas de doble fondo y durante años ofreció su casa a la dirección clandestina del PCE. Por este ejemplo de infatigable luchadora «queremos que su memoria permanezca viva en Durango y sea motivo de inspiración y orgullo para muchas mujeres», esbozó Uxue Martínez, encargada de dinamizar el acto.

El lado más personal y humano de Benita fue desvelado por su hija Marina. «'Tata Beni', así la llamaban en Le Soler, fue una mujer muy humana, con una voz calurosa, optimista y positiva, muy valiente pero al mismo tiempo muy sencilla y humilde». Al hablar de ella, Marina brilla porque «ha sido todo un ejemplo en nuestras vidas».

Su marido, Lui Soleg, concejal comunista del Ayuntamiento de Le Soler, hizo entrega de tres medallas a la alcaldesa, Aitziber Irigoras, a la Asociación Durango 1936 y a María González Gorosarri, que rescató la historia de esa admirable duranguesa.

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