El Museo de Ciencias Naturales pierde la ayuda de la Mancomunidad

Enrike Huerta muestra unas de las últimas donaciones que ha recibido el Museo de Ciencias Naturales de Mañaria. / N. CAYADO
Enrike Huerta muestra unas de las últimas donaciones que ha recibido el Museo de Ciencias Naturales de Mañaria. / N. CAYADO

Contribuye a contratar a la persona que ejerce de guía en las visitas de los centros escolares que se acercan hasta las instalaciones de Mañaria

NAHIKARI CAYADO MAÑARIA.

La vida del Museo de Ciencias Naturales Hontza de Mañaria no ha sido un camino de rosas desde que abriera sus puertas hace 30 años. Enrike Huerta, su impulsor, acaba de topar con un nuevo obstáculo. La Mancomunidad de Durango ha retirado la subvención que le otorgaba en los últimos años. Considera «preocupante» la decisión, puesto que contribuía a contratar a la persona que se encarga de ejercer de guía para los centros escolares que se acercan hasta estas instalaciones, únicas en la Comunidad Autónoma Vasca. «No sabemos cómo lo vamos a hacer, pero nosotros seguimos luchando. Aun así, estoy bastante dolido», reconocía a este periódico el malacólogo durangués.

Huerta, sin embargo, apostilla que el futuro de Hontza está asegurado. «Eso es algo que no me preocupa, ya que va a seguir funcionando sin ningún problema», advierte el fundador de este proyecto. «La idea de crear el museo me vino con 14 años. Fue entonces cuando me di cuenta de que no existía ningún museo de ciencias naturales en Euskal Herria», recuerda su máximo responsable.

Su puesta en marcha es «el resultado de toda una vida, de intenso trabajo y superación, dedicada a la investigación, recogida, identificación y conservación de especies de los cinco continentes». El centro cultural abrió sus puertas por primera vez en 1987, pero estuvo cerrado durante veintitrés años. Tras varias luchas con diferentes ayuntamientos, Enrike Huerta volvió a abrirlo en 2014, en la que fuera la casa natal del escritor Evaristo Bustinza 'Kirikiño'. «Fue el Consistorio de Mañaria el que me dio la oportunidad de montarlo en esta casa, y lo he conseguido hacer con la ayuda de mi familia», puntualiza el fundador de Hontza.

Donaciones

El museo ha logrado rebasar la barrera de los 7.500 visitantes anuales, por lo que este veterano malacólogo se muestra orgulloso: «Me encanta que vengan familias con sus hijos, niños de los institutos, jubilados o estudiantes de biología. La gente sale muy contenta», afirma un entusiasmado Huerta.

Teniendo en cuenta de que el centro se encuentra ubicado en Mañaria y de la «buena cifra» de público que ha registrado, su impulsor hace un llamamiento al Ayuntamiento y a otras instituciones para que le brinden apoyo. «Se tienen que dar cuenta de que es un servicio público cultural y que deberían de ayudar», matiza.

El museo Hontza cuenta en la actualidad con 37.500 ejemplares, de los cuales 1.500 se encuentran expuestos al público en diferentes salas de exposición. «La mayoría de ellos los he cogido yo y son el resultado de 57 años de trabajo», apunta. Entre las piezas también se encuentran donaciones de «grupos que se dedican a lo mismo e incluso de particulares».

La última de ellas acaba de recibirla hace unos días. Se trata de 18 piezas procedentes de Uruguay y entre las que se encuentran diferentes tipos de cráneos de aves y mamíferos, huevos de aves, invertebrados marinos y cabezas de peces, entre otros. «Este tipo de donaciones se realizaban con frecuencia hace tiempo, ahora cada vez se hacen de forma más esporádicas», cuenta Enrique.

Este mismo mes, además, se abrirá la exposición temporal, que hasta finales de curso mostrará arenas del mundo.

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