Malestar por el ruido que las lonjas juveniles generan en Durango

Responsables municipales advierten que la ordenanza que regulará estos espacios estará lista antes de que acabe el 2018 después de dos años de trabajo

MANUELA DÍAZ DURANGO.

La ciudadanía de Durango que reside en el entorno de Kanpatorrosteta, en pleno casco viejo de la Durango, asegura que lleva meses sin descansar con fundamento los fines de semana. Decenas de jóvenes se reúnen en la plaza de esta zona, en la que se emplazan varios locales juveniles que, según denuncian las personas que residen en esta zona, «no están acondicionados. Se quedan hasta las tres de la mañana haciendo ruido, todos los fines de semana. Y si se meten dentro del túnel porque llueve es peor aún porque hace efecto eco y el ruido se convierte en insoportable», expusieron en el encuentro que los técnicos del Ayuntamiento organizaron para exponer el plan de acción para mitigar el impacto acústico en la localidad.. Una situación que, según el Consistorio tiene los días contados. La ordenanza que regulará estos espacios estará lista antes de que concluya este ejercicio, tras dos años de trabajo. En ella se tendrán en cuenta los horarios, permisos e insonorización, entre otros aspectos.

Su caso fue solo un ejemplo del malestar que sufren algunas zonas de la villa afectadas también por las terrazas, el tránsito de vehículos, el botellón o las obras. Según el último estudio elaborado en 2016, pese a que Durango es un municipio «tranquilo», el 26% de la población se encuentra «moderada o altamente molesta» por el ruido ambiental que perciben dentro de sus viviendas. Los afectados expusieron su problemática en el foro, mientras que el Ayuntamiento tomó nota con el objeto de incluir sus preocupaciones en el plan de acción.

Puntos negros acústicos

Sin alejarnos de Kanpatorrosteta, los residentes en Komentu kalea mostraron su malestar por el ocio nocturno, que afecta al 4% de la población. Insistieron en el incumplimiento de la normativa del cierre de bares, sobre todo los jueves cuando, aseguran, el ocio nocturno se prolonga hasta las cinco. «Es una vergüenza, la prioridad del Ayuntamiento tiene que ser el de garantizar el descanso, que es lo que se está moviendo a nivel europeo», apuntaron en el foro.

En este sentido, uno de los asistentes planteó la elaboración de un mapa en el que se incluyan los puntos negros acústicos. Matizó que el pórtico de Santa María y el entorno del pabellón multiusos de Landako, donde se llevan a cabo conciertos y botellón, deberían figurar en él. En Landako además, se suma la problemática del ruido generado por el tráfico en una zona de ocio y deporte protegida.

La asociación del Casco Viejo, DAZ abogó en este encuentro por declarar determinados espacios como zonas acústicas saturadas como han hecho Bilbao. Desde el Consistorio lo descartaron al haberse comprobado que «no ha sido lo que se esperaba». Solicitaron también que se amplíe el estudio acústico del ocio nocturno a más calles ya que el último solo recoge mediciones en Goienkale y Kalebarria.

El futuro plan de acción también tendrá en cuenta la problemática que genera el tránsito de camiones al centro de transformación de basura ubicado en San Roke, o el ruido de las obras y la industria. Según denunciaron, se siguen realizando obras hasta altas hora de la noche y sin permiso. «Da igual llamar a los municipales y que haya una ordenanza, porque hacen lo que quieren», apuntaba una vecina de San Fausto afectada por el ruido que generan varias empresas. «El tiempo sigue pasando, y los vecinos seguimos con ansiedad, migrañas e insomnio, y la solución sigue sin estar cerca porque las medidas son solo parches», criticaron.

Temas

Durango

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos