«Leopoldo nos venden el palacio de Etxezarreta por dos gordas»

Irigoras, Urkullu, Arieta-Araunabeña y Arrizabalaga, en la inauguración del renovado Museo . / M. SALGUERO
Irigoras, Urkullu, Arieta-Araunabeña y Arrizabalaga, en la inauguración del renovado Museo . / M. SALGUERO

Zugaza recuerda como se gestó el Museo de Arte e Historia hace tres décadas en la renovación de este espacio de Durango

YOLANDA RUIZ DURANGO.

Leopoldo Zugaza alabó ayer la reforma que se ha llevado a cabo en el Museo de Arte e Historia de Durango tres décadas después de que él impulsara su apertura. «Me temía que iba a haber más transformaciones, porque hay una gran afición de partir de cero», reconocía a este periódico durante la inauguración de las obras en la tarde de ayer. Poco antes, la directora de este espacio, Garazi Arrizabalaga, había señalado que «se ha dado la vuelta a todo el espacio museístico pero sin tocar la estructura». El acto contó con la presencia del lehendakari Iñigo Urkullu y de su esposa, Lucía Arieta- Araunabeña, entre una nutrida representación de rostros populares en la localidad.

Zugaza, que acudió acompañado de su esposa Carmen Miranda, recordó que la idea de crear el Museo de Arte e Historia se fraguó sobre el puente de San Agustín, ubicado frente al palacio Etxezarreta que se construyó en el siglo XVI y sirve de sede a este espacio. Fue sobre el río Mañaria donde se encontró con el que fuera alcalde de la villa Patxi Zurikarai y le comentó: «Leopoldo nos venden el palacio de Etxezarreta por dos gordas». Inmediatamente le respondió, «pues compralo». «¿Y qué hago?», espetó el regidor, a lo que Zugaza constestó: «Un museo».

Un mes después de aquel encuentro volvieron a coincidir en Bilbao a la salida de un concierto. «Ya lo he comprado, haber como te las arreglas», le retó Zurikarai. No le hizo falta mucho tiempo para transformar el espacio. En cuestión de dos meses el palacio se convirtió en el Museo de Arte e Historia.

La alcaldesa de la villa, Aitziber Irigoras, agradecía «de corazón la privilegiada visión de futuro» que en este proyecto tuvieron tanto Leopoldo Zugaza como el anterior mandatario Juanjo Ziarrusta. Tras cerca de dieciséis semanas de obras, en las que se han invertido alrededor de 200.000 euros, el Museo de Arte e Historia de Durango reabría ayer sus puertas para mostrar unos espacios más amplios y diáfanos, más seguros y accesibles.

Garazi Arrizabalaga, su directora, hacía hincapié en que la primera de las plantas del palacio Etxezarreta, en la que ya se ha instalado una maqueta de la villa, se dedicará a mostrar la historia de Durango desde su nacimiento, incidiendo de forma especial en la época de la Guerra Civil y de los bombardeos que sufrió en 1937.

Programa de lujo

El segundo piso se dedicará a la acogida de exposiciones temporales, que en la nueva etapa del Museo de Arte e Historia arranca con un programa de lujo: la de Eduardo Chillida. Su nieto Mikel acudió a su presentación. «Es una suerte tenerlo en Durango», explicaron los comisarios de la exposición Iker Pérez y David Pavo.

El arte contemporáneo ocupa la tercera planta del edificio, ubicado en San Agustín. Agustín Ibarrola, Marta Cárdenas, Zumeta, Zubiaurren, Dario Urzai, Mari Puri Herrero y Andrés Nagel son algunas de las firmas de las obras que se han dispuesto por orden cronológico en la renovada sala.

En la inauguración del nuevo espacio, Zugaza lamentaba que «no hay demanda cultural. Es preciso fomentarla y ofrecer servicios exigentes y rigurosos. La perseverancia triunfa en la cultura». También puso una pega al renovado espacio, la falta de asientos. «La gente de edad como yo los echamos de menos. Hoy nos han colocado dos sillas».

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