Los juegos del agua en Amorebieta

Los integrantes del equipo Kailego 18 del colegio Karmengo Ama defienden su proyecto ante el jurado del First Lego League. /  K. A.
Los integrantes del equipo Kailego 18 del colegio Karmengo Ama defienden su proyecto ante el jurado del First Lego League. / K. A.

El colegio Karmengo Ama gana el tercer premio en la First Lego League con una idea que permitiría depurar agua en Filipinas

VIRGINIA ENEBRAL AMOREBIETA-ETXANO.

A veces las grandes ideas esconden buenos propósitos. A veces una desigualdad da pie a una respuesta creativa. Y a veces, un trabajo pedagógico abre la puerta a poner en práctica una buena iniciativa. Eso es, en resumidas cuentas, el proyecto que presentaron los integrantes del equipo Kailego 18, un grupo formado por siete alumnos de primero y segundo de la ESO del colegio Karmengo Ama, que ha logrado el tercer puesto en la First Lego League en la categoría científica, en la que se valoran «las soluciones aplicables al mundo real».

«Una persona de nuestra congregación estuvo de misión en Filipinas y nos contó que una comunidad de unas ochenta familias tenían difícil acceso al agua potable. Al mismo tiempo, el tema de este año del certamen era el agua y su ciclo, así que decidimos plantear un sistema que, mediante recursos naturales de fácil acceso allí, pudiera filtrar y depurar las aguas grises que se utilizan para la limpieza», relata Kristina González, responsable de la dirección pedagógica del centro. Los alumnos, de doce y trece años, analizaron distintos proyectos existentes en la Unesco, estudiaron el tratamiento del agua y la realidad de la comunidad filipina.

«Recurrieron a distintas fuentes para encontrar una solución innovadora, siempre con una metodología científica de hipótesis, test, viabilidad... Son rigurosos en el proceso», subraya González. El resultado final es un sistema que utiliza las hojas de los plataneros, la arena y los rayos ultravioletas para obtener agua apta para el consumo.

Inversión real

Al certamen se han presentado este año 1.200 escolares repartidos en 81 equipos de 37 escuelas, entre las que estaban Karmengo Ama y Lauaxeta, ambas de Amorebieta, aunque el centro ubicado en el barrio San Miguel Dudea no ha tenido suerte en esta edición. La competición valora, además del apartado científico, la explicación técnica del diseño, los valores que se han trabajado durante el desarrollo de la idea y una prueba de programación robótica.

«Deben presentar el proyecto delante del jurado y responder a preguntas de rigor científico porque podría tener un impacto real. Pasar por esa experiencia les hace sentirse seguros, valiosos, les enriquece y les hace crecer como personas», remarca Jabi Méndez, profesor de tecnología del centro. De hecho, en este caso, la iniciativa tiene un premio añadido: la posibilidad de que se aplique.

«Le mostramos la idea al alcalde, quien consideró que podía tener un impacto muy positivo en la comunidad. Así que nos dijo que hiciéramos una prueba y si funciona valoraría que el Consistorio lo apoyase económicamente. ¡Imagina las caras de los chavales!», exclama la responsable de la dirección pedagógica.

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