«Sus ideas también han sido cruciales para el Museo de Durango»

Zugaza recibe el premio de la alcaldesa y Ander Gorritxategi./
Zugaza recibe el premio de la alcaldesa y Ander Gorritxategi.

El director del Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, recibe el décimo Premio Astarloa por llevar a la villa a las más altas esferas del arte internacional

MANUELA DÍAZ DURANGO.

El museógrafo Miguel Zugaza es probablemente uno de los durangueses más insignes de los últimos años. Su paso por el Museo del Prado y su actual gerencia del Bellas Artes de Bilbao han llevado el nombre de Durango a las más altas esferas del arte internacional. Un hecho que el PNV de la villa no ha querido pasar por alto y que le ha valido para recibir el décimo Premio Astaloa que entrega la asociación cultural vinculada al PNV durangués.

Zugaza, que estuvo rodeado por sus familiares, recogía el galardón de manos de la alcaldesa, Aitziber Irigoras, con la promesa de llevar el nombre de Durango por todos los rincones. El presidente del PNV, Ander Gorrotxategi, aplaudía su trayectoria y su vínculo con Durango. «Su experiencia e ideas no solo han servido al Prado o al Bellas Artes, sino también al Museo de Durango cuya colaboración ha sido crucial para la exposición dedicada al Gernika» y con la que se han batido récord de visitas la pasada primavera, explicaba Gorrotxategi.

La intervención de Miguel Zugaza vino cargada de agradecimientos. Se reconoció admirador de la figura del lingüista durangués Pedro Pablo Astarloa, que da nombre al galardón jeltzale, y agradeció a su familia el apoyo recibido durante estos años. Zugaza se mostró satisfecho de la labor que ha desarrollado en el Prado a lo largo de los últimos quince años, en los que nunca ha dejado su vínculo con Durango, a donde regresaba cada semana. «Trabajaba cuatro días en Madrid y dormía cuatro noches en Durango», bromeaba con su entonces manera de alargar las semanas, al tiempo que reconocía que «sin su apoyo» no hubiera sido posible.

«Genética duranguesa»

De esa etapa en Madrid admitía que ha logrado dejar una parte de Durango. Los proyectos y exposiciones que fueron surgiendo, brotaban de la «genética duranguesa», de la huella que sus progenitores han dejado en él.

El ejemplo y «sensibilidad» por el arte que le transmitió su padre, Leopoldo Zugaza, presente en el acto y que hace un año recibía la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes por su contribución a la cultura vasca, fueron clave para que Miguel orientara su profesión y su forma de vida, tal y como reconocía durante el acto.

«Me siento privilegiado desde hace mucho tiempo por trabajar en algo que me apasiona como es el arte y siempre tratándolo de acercar a la sociedad», apuntó. A su juicio, el poder transmitir sus conocimientos y el arte no solo de una forma «rigurosa y memorable» sino, además, a través de dos instituciones de calado, como son el Prado y el Bellas Artes de Bilbao, le llenan de un «enorme privilegio y satisfacción».

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