Herminia, cien años dando ejemplo en Durango

Herminia, en el centro de blanco, el día del homenaje. /  E. C.
Herminia, en el centro de blanco, el día del homenaje. / E. C.

NAHIKARI CAYADO DURANGO.

La población de Durango ha agajado a una de sus vecinas más longevas, Herminia Ruiz de Eguino Salazar, quien celebró espléndida y con su característica sonrisa sus 100 años el pasado 27 de febrero. El Ayuntamiento le hizo entrega de un obsequio y un ramo de flores, que recibió «emocionada» y rodeada de parte de sus seres queridos.

Herminia nació en Beasain en 1918 y se trasladó a Durango con su marido y dos de sus hijos hace setenta años. «Es una persona muy fuerte, luchadora y trabajadora», explica Pilar, una de sus cinco hijos. Así lo ha demostrado durante todos estos años. Un ejemplo de ello es el hecho de que decidió poner fin a su pánico al agua aprendiendo a nadar cuando tenía 60 primaveras y practicó esta afición hasta la friolera de 94, llegando incluso a competir entre los veteranos.

«Aprendió a nadar y hasta enseñaba a las compañeras, lo dejó cuando cerraron las piscinas de Tabira, que para ella eran como su segunda casa», señala una de sus hijas. Herminia sigue manteniendo una vida activa y con bastante autonomía. Acude todos los días a misa «y hace su cama».

Esta modista de profesión, que ha diseñado ropa a numerosas personas, luce sus modelos con un gusto exquisito y elegancia digna de admiración. Quienes la conocen bien destacan que es muy «creativa» e «innovadora», a la vez que «ha dado muchos pasos por la igualdad de forma anónima y silenciosa».

El secreto de su longevidad, según su familia, se esconde tras su personalidad. «Mi madre es muy alegre y muy positiva. Ahora mismo su ilusión de vivir es su biznieta», remarca Pilar. Herminia, que cuenta con 9 nietos y 2 biznietos, se levanta cada día con una sonrisa en la cara a pesar de las adversidades. «Es una mujer con un carácter vitalista y luchadora», aseguran sus descendientes.

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