El Gobierno vasco reitera que la vieja estación de Durango carece de interés para mantenerla en pie

Vieja estación de Durango que se construyó en 1882. / MAIKA SALGUERO
Vieja estación de Durango que se construyó en 1882. / MAIKA SALGUERO

EH Bildu reivindicó ayer en el Parlamento vasco que el edificio se considere patrimonio industrial y se abra una consulta popular sobre su demolición

M. DÍAZ /Y. RUIZ DURANGO.

El consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, no pudo ser más claro ayer. Ante la propuesta de la parlamentaria de EH Bildu, Jasone Agirre, de paralizar las labores de derribo de la vieja estación de Durango, que se iniciaron a finales de noviembre, reiteró que el informe técnico que elaboró el Ejecutivo autónomo hace años determinaba su nulo interés patrimonial. Recalcó también que de no demolerse Durango perdería una «oportunidad» para desarrollar un proyecto «muy ambicioso» en la zona. Es por ello que el Ejecutivo autónomo «respetará las decisiones que adopte el Ayuntamiento y estaremos dispuestos a ayudarles».

La parlamentaria de la coalición soberanista recordó que la historia de Durango no se puede explicar sin esta estación, cuyo derribo costará un millón de euros. Así pues, solicitaba que se incluyera este edificio, construido en 1882, en la Ley de Patrimonio que va a aprobar el Ejecutivo autónomo al entender que se trata de un bien industrial

Jasone Agirre cuestionó, asimismo, que las tareas de demolición que ya se han iniciado «sean las correctas. Hay razones en la historia para comprobar que no siempre ha sido así». Se refería, en concreto, al emblemático arco de Santa Ana, «que hoy en día mostramos orgullosos». El Ayuntamiento de la localidad trató de echarlo abajo en el siglo XIX, pero las reacciones en contra por parte de la ciudadanía le llevaron a cambiar de opinión.

Arco de Santa Ana

Con el objeto de que la vieja estación siga la senda del arco de Santa Ana, EH Bildu reivindicó la necesidad de que se abra un debate. «Es necesario que se pregunte a la ciudadanía de Durango. No podemos olvidar la memoria, lo que fuimos y lo que queremos ser», precisó Agirre.

Zupiria eludió mediar por ese debate en la villa y aseguró que es el Ayuntamiento quien debe propiciarlo si así lo estimara. El consejero de Cultura hizo hincapié en que la responsabilidad de Gobierno vasco es identificar el patrimonio, pero una vez que no se incluye en el inventario de edificios protegidos, la actuación sobre el inmueble es competencia exclusiva de la Administración local.

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