«El futuro de la plaza del mercado de abastos de Durango es muy negro»

Aspecto desangelado que muestra la plaza del mercado de abastos de Durango tras el cierre de una docena de puestos. /  N. CAYADO
Aspecto desangelado que muestra la plaza del mercado de abastos de Durango tras el cierre de una docena de puestos. / N. CAYADO

Una docena de puestos ya ha echado la persiana. «Hay pocas ventas y las rentas son muy altas», lamentan los ocho que continúan en activo

NAHIKARI CAYADO DURANGO.

Cerca del pórtico de la iglesia de Santa María de Uribarri se encuentra la plaza del mercado de abastos de Durango, uno de los iconos más antiguos de la villa, que desgraciadamente, ya no es lo que era. Lejos queda ese ir y venir de gente que llenaba de vida el recinto. «Antes era casi obligatorio venir los sábados aquí a comprar, era un punto de encuentro de todos los durangueses», recuerda con nostalgia Juan Luis, un cliente habitual.

El panorama ha cambiado bastante. Muchos puestos han tenido que bajar la persiana con el paso de los años y las instalaciones languidecen. «La gente se ha ido jubilando y los jóvenes no quieren seguir con la tradición», comenta Miguel Saetero desde su puesto de aceitunas. «Ahora da muchísima pena, con lo bonito que es y lo poco aprovechado que está», destaca Rafael, mientras hace cola en la pescadería.

Las nuevas tecnologías, internet y la crisis han dado un cambio radical a la sociedad que hace que mucha gente no tenga tiempo para acudir al mercado a hacer su compra diaria. «La gente joven trabaja y no tiene tiempo. Prefiere ir a una gran superficie o hacerlo online, es una pena», lamenta la duranguesa Teresa Azkarate desde detrás del mostrador de su charcutería. La clientela de ahora son «jubilados y amas de casa que llevan viniendo toda la vida, aunque también hay algunos jóvenes que se acercan», aclara.

A día de hoy sólo quedan ocho puestos de venta abiertos frente a la docena que ha echado el cierre. Rubén García, que regenta una pescadería en el mercado y es el actual presidente del colectivo de comerciantes de la plaza de abastos lo tiene claro: «La culpa de que se haya ido deteriorando la tiene tanto la crisis como la apertura de tantas multinacionales», destaca.

La OTA, otro incoveniente

El resto de los vendedores del mercado comparten esta opinión. «No hay que dejar abrir tantas grandes superficies, porque los habitantes del pueblo siguen siendo los mismos», recalca. «O cambia algo, o el pequeño comercio se muere», sentencian resignados.

A parte de eso, hay quien cree que la OTA también tiene buena parte de la culpa de la escasez de clientela. Desde que entró en vigor han notado que ya no se acerca gente de los pueblos o de los caseríos de alrededor. «A los de fuera no les compensa venir a hacer las compras a Durango. Además de no poder aparcar el coche cerca, tienen que estar pendientes de la OTA y pagarla. Está claro que nos ha afectado negativamente a todo el mercado», se queja Nerea detras del mostrador de su charcutería.

A pesar de que los comerciantes siguen trabajando con todo su empeño ofreciendo la mejor calidad, frescura de los alimentos y la atención personalizada como bandera, el presidente de la asociación y demás comerciantes coinciden en que «el futuro de la plaza del mercado de Durango es muy negro. No podemos luchar contra multinacionales e internet. Las grandes superficies se están comiendo al pequeño comercio».

La plaza abrió sus puertas por primera vez en 1927 de la mano de Juan Arantzibia. Para la construcción del edificio se recabaron donativos entre los propietarios de las viviendas adyacentes. Entendían que su aportación era beneficiosa para sus bienes inmuebles. Pero hoy en día los comerciantes no cuentan con ningún tipo de ayuda. «Hay pocas ventas y las rentas son muy altas, así es normal que se estén cerrando tantos puestos», lamentan desde la pescadería Karmele.

Parece que el triste destino del mercado de abastos de Durango está escrito para muchos de sus comerciantes, sin embargo hay quienes esperan una solución y hacen un llamamiento a la ciudadanía para que no se pierdan las viejas costumbres y el mercado recobre la vida y alegría de antaño.

Temas

Durango

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos