«Nos enseñáis a ver la vida con ilusión»

Conchi Sarmiento, ayudada por un tacatá, compartió ayer escenario con estudiantes de Bachillerato del colegio El Carmelo. / M. DÍAZ
Conchi Sarmiento, ayudada por un tacatá, compartió ayer escenario con estudiantes de Bachillerato del colegio El Carmelo. / M. DÍAZ

Mayores de la residencia de Amorebieta comparten escenario y diversas actividades con estudiantes de El Carmelo

MANUELA DÍAZ AMOREBIETA-ETXANO.

Ayudada por un tacatá, Conchi Sarmiento llegó ayer a El Carmelo Ikastetxea de Amorebieta-Etxano con ganas de pasar un buen rato. A sus 90 años lesigue gustando improvisar, como cuando décadas atrás inventaba cuentos a sus siete nietos a partir de una frase. Ayer no podía ser menos. Y cuando le llegó su turno, se las apañó para introducir en su primera escena de la obra 'Zapping in da house' un agradecimiento a la labor que desde hace unos años desempeñan los alumnos de El Carmelo en la residencia foral Igurco José María Azkuna, en la que vive. «Nos enseñáis a ver la vida con ilusión», afirmaba.

A su lado, una veintena de adolescentes permanecía en el escenario y entre bambalinas, escuchándola en silencio, mientras Jone Gezuraga, le seguía el juego hablando de «cotilleos» antes de poner 'Sálvame' en una pantalla gigante que ocupaba el centro del entablado. La representación de ayer era su primer escalón en el programa de Aprendizaje por Servicios que el centro lleva a cabo con el alumnado de Bachillerato y por el cual «dan respuesta a una necesidad del entorno», explica Itziar Mena, coordinadora del teatro.

A las puertas de acabar cuarto de la ESO, Jone Gezuraga aplaudía esta iniciativa intergeneracional que aporta otra mirada de temas que les quedan muy lejos, cómo fueron aquellos años en los que no existía televisión. Y es que la trama de la obra aborda el día a día de una familia que, durante sus tardes, se dedica a ver la televisión. «Un tema actual» que han montado de principio a fin y en el que toma parte una residente de José María Azkuna.

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«Incorporar una persona mayor en la obra aporta a los escolares experiencia, tranquilidad y una perspectiva diferente de la realidad», apuntan desde la residencia. Conchi aporta a la juventud la «importancia de la improvisación y a evitar los agobios propios de la escena y del encorsetamiento del guion».

Este tipo de actividades rompen la rutina de Conchi en el centro. Pese a su edad, conserva una mente despierta y activa. Ávida lectora, reconoce que la obra de ayer le ha permitido recordar como en su juventud hizo sus pequeños pinitos en los escenarios, pero sobre todo le encanta la alegría alocada de la juventud. Un estado de ánimo que asegura «se contagia» y por eso espera «impaciente» cada martes y jueves la llegada del alumnado de El Carmelo para realizar actividades intergeneracionales en la residencia.

Divertida, cercana, cariñosa, extrovertida y muy familiar. Así es como la define su nuera María Nebreda, quien ayer no quiso perderse la representación. «Es la abuela ideal», admitía mientras grababa las escenas de Conchi.

No se trata de la única representación fraguada de esta colaboración entre la residencia y El Carmelo. El lunes interpretaron otra obra que mezcla vídeocreación y teatro, en la que varias personas mayores, a través de vídeos subidos a Youtube, ayudaron a conformar una obra teatral coral.

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