Durangoko Familiak reclama un espacio cubierto para los aficionados al parkour

Un practicante de parkour supera un muro. /  J. A.
Un practicante de parkour supera un muro. / J. A.

Plantea la utilización de dos salas del polideportivo Landako, los viernes y sábados por la tarde

NAHIKARI COYADO DURANGO.

Nació como un juego en el que los jóvenes recorren la ciudad superando todo tipo de obstáculos empleando sus habilidades físicas con grandes saltos, volteretas y giros. Se trata del parkour, que ha conquistado a jóvenes de las grandes ciudades y lleva un tiempo asentado también en Durango. De hecho, en la villa hay docenas de 'traceur', nombre con el que se conoce a los que practican esta disciplina. En su mayoría son jóvenes durangueses de entre 16 y 18 años que se reúnen en Ezkurdi y en otras zonas para entrenar y hacer competiciones.

Sin embargo, los días de lluvia, carecen de un espacio cubierto en el que ejercitarse. Por ello, la Asociación Durangoko Familiak, surgida hace unos meses para fomentar el ocio infantil y juvenil en el municipio, se ha fijado en ellos. «Nos trasladan su pasión, lo importante que es no rendirse, la constancia, aprender a que no salga lo que uno quiere y no cesar en el empeño. Valores que consideramos son de suma importancia en la vida, pero especialmente en esa etapa vital», apuntaron desde la agrupación.

María Oñate, coordinadora del grupo de trabajo de adolescentes de la agrupación vecinal, señala que los 'traceur' «se muestran preocupados ante la escasez de locales para la práctica de esta disciplina, ya que siempre tienen que andar buscando espacios, muchas veces cerrados, asumiendo riesgos». Los practicantes de esta modalidad «saben que hay una normativa y están dispuestos a cumplirla, pero piden espacios que les permitan entrenar bajo techo, una ayuda para poder regularizar esta práctica con apoyo municipal», puntualiza.

Otras vías

Asimismo, desde Durangoko Familiak recalcan que «todos los que se reúnen a practicarlo dedican mucho de su tiempo libre a su pasión ensayando a diario e incluso cada dos o tres meses van a San Sebastián en tren, perdiendo casi 5 horas entre ir y venir y buena parte de sus pagas».

El colectivo de familias de Durango apuesta por la «diversidad» y por «una convivencia respetuosa», por lo que se ha puesto manos a la obra para tratar de poner fin a este problema. Para ello, plantea utilizar dos de las salas del polideportivo de Landako, la de yoga y el cubo de la entrada, para que los chavales puedan así, entrenar dos días a la semana.

«Los viernes a la tarde y los sábados habría espacio para poder ofrecerles dos horas a cubierto. Somos conscientes de las dificultades, como carecer de un monitor titulado, pero creemos que ese tipo de cuestiones se pueden solventar», destacan. Además, hacen hincapié en que esta nueva inversión «abriría otras vías de uso de los espacios de Durango, acogiendo la diversidad de gustos que se dan entre los jóvenes y ofreciendo así una solución sin demasiada dificultad ni presupuesto».

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