Durango se plantea resarcir a las 360 personas que pagaron de más por el IBI en 2017

Viviendas de Durango afectadas por la fuerte subida del IBI el año pasado. / M. DÍAZ
Viviendas de Durango afectadas por la fuerte subida del IBI el año pasado. / M. DÍAZ

La alcaldesa acepta trabajar en comisión la propuesta que EH Bildu planteó en el pleno tras considerarse inviable el recurso vecinal para que se rebajase el impuesto

MANUELA DÍAZ DURANGO.

El Ayuntamiento de Durango analizará un posible resarcimiento para los vecinos afectados por la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). La alcaldesa, Aiztiber Irigoras, aseguró en la última sesión plenaria estar dispuesta a trabajar en comisión la propuesta lanzada por EH Bildu de aplicar en 2019 el tipo base a todas las viviendas con un valor catastral inferior a los 300.000 euros. «Hay que tratar de solucionar el daño causado», dijo el portavoz de la coalición. Dani Maeztu se refería a la tormenta desatada en 2016 con la subida del gravamen y el cambio de zonificación y a cómo el Ayuntamiento modificó por tres ocasiones la ordenanza en poco más de seis meses.

La medida tiende su mano a los 360 afectados por la subida del IBI pese a que un segundo informe jurídico, esta vez elaborado por una empresa externa, volviera a considerar inviable el recurso de los vecinos para una rebaja del impuesto. Según recordaron se trata de una inadmisión, y no de una resolución en contra, que avala dos informes jurídicos con el mismo resultado sobre los que ningún partido puso pega.

Las críticas llegaron de la mano de la oposición. Jorge Varela, de Herriaren Eskubidea, lamentó que los vecinos sigan «topándose contra un muro» cada vez que reclaman ante el Ayuntamiento por una decisión tomada con «prisas» que llevó a aprobar un IBI «desproporcionado y basado en valores irreales».

Varela recordó que el Ayuntamiento lleva año y medio embarcado en un asunto que ha derivado en un proceso judicial -suspendido a la espera de que prospere el recurso administrativo-, alegaciones y «quebraderos de cabeza». «De haber escuchado a los vecinos antes, nos hubiéramos ahorrado todo esto. La propuesta vecinal, rechazada en diciembre de 2016, fue presentada hace meses por el equipo de Gobierno y aprobada», matizó.

«Legal pero excesivo»

Maeztu insistió en que la decisión de aplicar un tipo incrementado fue «legal, pero políticamente excesivo» y por ello, el Ayuntamiento tiene una responsabilidad. Para compensar la diferencia que han pagado de más en 2017, el portavoz de EH Bildu propuso que el próximo año se aplicara el tipo base a todas las viviendas con un valor catastral inferior a 300.000 euros, y a las que lo excedan de 0,29%. En 2020, el IBI volvería a ser el actual, de 0,21 y 0,29% para las de más de 180.000 euros.

Echando la vista atrás, en junio de 2016 el Ayuntamiento aprobó dos tipos impositivos uno general de 0,21% y otro de 0,5% para las más de mil viviendas con un valor catastral superior a 140.000 euros. El aluvión de protestas de los afectados, que vieron como en algunos casos su factura se triplicaba, fue tal, que el Consistorio elevó el límite de corte de 140.000 a 180.000 euros, rebajando la presión fiscal a 640 familias que pasaron a pagar el tipo general de 0,21%. Poco antes de que terminara el año, se aprobaba una nueva reducción, por la que los 0,5% pasaban a 0,355. Dicho gravamen fue el que se recaudó en 2017, y por el que el Ayuntamiento, según los afectados, ha obtenido importantes beneficios.

En octubre del pasado año se volvió a aprobar una rebaja del 0,355 al 0,29% para este año. Salió adelante con los votos PNV y PSE y la abstención de EH Bildu. Herriaren Eskubidea y PP votaron en contra.

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